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Juan Antonio Balsalobre 30 días completos sin ingerir ni un solo gramo de alimento sólido

03 de abril de 2017 -
3:59 min.

Han pasado ya 30 días de una batalla que tengo perdida de antemano, por la sencilla razón de que ya no hay plazos que superar y eso quiere decir que en cualquier momento volveré a la alimentación normal. Tengo muy presente la cena del día 3 de Marzo. Sabía que desde ese momento en mucho tiempo, no iba a volver a comer nada. Ya han transcurrido 720 horas desde aquellos filetes de pavo a la plancha con ensalada y después de todo un mes, me siento bastante satisfecho.

Podría parecer que las personas que decidimos pasar por este tipo de experiencias, somos unos locos que sin dos dedos de frente, ponemos en peligro nuestra salud. También he sentido que a mi alrededor piensan que estoy un reto, que más que personal, es una especie de demostración de fuerza de cara a los demás. Y quiero dejar claro, hoy después de 30 días en los que no he ingerido ningún alimento, que este proceso no podría ser posible si no hubiera una razón lo suficientemente importante como para enfrentarnos a nuestro propio motor de vida, que es nuestra mente.


Un mes es un periodo de tiempo en el que suceden muchas cosas. Hay ratos en los que nuestro estado anímico es fenomenal y todo se nos pone de cara, pero por el contrario también existen momentos o situaciones desagradables, que nos sacan el carácter y nos hacen fumar, si somos fumadores o comer, si esa es nuestra vía de escape. No es fácil conseguir ser determinante en la decisión tomada, cuando esta pasa por no comer absolutamente nada y puedo garantizar que en este mes ha habido ratos de todos los colores. El tiempo ha pasado, pero no ha sido fácil.
 
No estamos preparados para asistir a este tipo de procesos, ni siquiera como meros espectadores. Me gusta comer y beber como al que más, pero hay un instante en el que el ser humano necesita dejar ciertos placeres de la vida, para autolimentarse desde el control de su propia mente. 
 
Es mentira que la cabeza nos controla. Nos cuesta dejar de fumar, nos es totalmente imposible dejar de comer, el sexo, el poder, el dinero y tantas cosas con las que hemos ido aprendiendo a saber que es lo que queremos, son los libros sobre los que hemos aprendido. Nuestro cerebro funciona por recuerdos de vivencias y es de esta manera por la que solo lo gratificante resulta, valga la redundancia, grato para nosotros. Lo que quiero decir, es que nuestro cerebro ha aprendido de nosotros mismos y somos solamente nosotros los que podemos seguir educándole para conseguir cualquier cosa que se nos ocurra. 
 
Dejar de comer un mes es mucho más duro que dejar de fumar o que desengancharse de cualquier tipo de sustancia. Esto es así por la sencilla razón de que no necesitamos nicotina para vivir, pero hemos aprendido que si no comemos nuestro cuerpo se morirá. Y por mucho que cualquier adicto al tabaco piense, que lo suyo es lo peor, ya digo yo que no. ¡ Todo es un problema mental !
 
He pasado un mes complicado. Pero no me refiero a las dificultades obvias que genera el no comer, tanto en el ámbito físico o de simple aburrimiento y aislamiento social. En este caso quiero hacer mención a las personas que me han rodeado, sobre todo a aquellas que dicen que te quieren. Ellas son en muchos casos las, bien entendido, culpables de que en por momentos haya pensado en decidir comer. Es comprensible, ya que el ser humano no entiende más allá de lo que ha aprendido y es por este motivo por el que desde el día tres, siete, doce, quince, veinte y hasta hoy, todos y cada uno de ellos he escuchado la misma frase: Yo creo que ya es suficiente y debes de empezar a comer. Pero ahora me toca a mí: ¿Era suficiente el día tres? ¿El doce? ¿Había que comer a las tres semanas? ¿Por qué hoy me seguís diciendo lo mismo? Tenemos que defender nuestra libertad y la de los demás. Y claro que tenemos que cuidar de todas y cada una de las personas que queremos. Pero hay veces que no sabemos hacerlo y andamos perdidos, haciendo el ridículo y dando bandazos sin saber que es lo mejor para la persona que tenemos enfrente. Y no me refiero ni mucho menos a mi pareja, porque ella me conoce y sabe que nunca haré una cosa sin que tenga un motivo para ello, teniendo que decir que me ha ayudado desde el primer día, desde la tranquilidad y sabiendo que consigo lo que me propongo. ¡Eres inteligente!
 
Pero quiero dar un tirón de orejas a todos mis amigos, que desde el puro y absoluto desconocimiento de que es lo que yo quiero, y sin saber los beneficios que estoy obteniendo, tanto se han preocupado por mí. Pero es complicado conocerme y saber como funciona mi mente y más difícil todavía sería conocer mi pasado, para después entender lo malo y lo bueno que he podido hacer en esta vida. ¿De verdad creéis que me voy a dejar morir por inanición? Las cosas son mucho más complicadas. De cualquier manera, os quiero mucho a todos y os doy las gracias de todo corazón, porque aunque fuera mentira también os lo ibais a creer.
 
También me quiero acordar de mi hermano Federico. Alguien que entendió desde el minuto uno lo que teníamos entre manos y se ha pasado este mes apoyando esta situación y dándome ánimos, los necesitara o no. ¡ Eres de lo mejor que me ha pasado en la vida !
 
Y para terminar, solamente decir que voy a seguir sin comer. ¿Cuánto aguantaré? Ni yo ni nadie, tiene la menor idea, así que no lo intentéis más porque desde el más absoluto cariño que os tengo, no servirá de nada. Es posible que mañana sea el primer día o también es posible que no.
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