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De paseo por Talamanca del Jarama

13 de octubre de 2016 -
5:05 min.

Historia y naturaleza a raudales convierten a Talamanca del Jarama en uno de los destinos más recomendables del centro de la región madrileña. Al lado de la villa se extienden los sotos más feraces de este tramo del Jarama, que tiñen del verde más húmedo a las parameras castellanas donde crecen cereales y olivos a manta. Un lugar donde los biólogos aseguran que abundan aves tan singulares y variadas como un amplio catálogo de anátidas y limícolas, junto a avutardas, aguiluchos pálido y cenizo y multitud de paseriformes.

Por su parte la historia ha sido generosa con la villa que acumula hastacuatro monumentos catalogados como Bienes Culturales Inmuebles protegidos, BIC, otorgados por el Gobierno regional madrileño. Destacan entre ellos un espectacular ábside mudéjar, otro románico y un puente de origen romano. Al tiempo cuenta con una amplia batería de yacimientos arqueológicos.

Antes que por semejanteso méritos, Talamanca del Jarama es conocida por su relación con el cine. Relación de seis décadas que se prolonga actualmente con las producciones televisivas. Es tan recurrente emplear el pueblo como plató, que lo de lo que menos se extrañan sus vecinos es de ver a un afuerino con cámara.

 

Puente romano de Talamanca del Jarama. Foto: Marga Estebaranz.

 

Cuentan en el pueblo que su  romance con el Séptimo Arte comenzó en 1958 de la mano de Paco Rabal, protagonista de Los clarines del miedo,filme de Antonio Román. Desde entonces, más de cien películas se han rodado en sus escenarios. La nómina de actores es digna de los Óscar:Marlon Brando, Fernando Fernán Gómez, Viggo Mortensen, Sara Montiel, Arnold Swartzenneger...

El puente romano, el cementerio, la iglesia de San Juan Bautista y, sobre todo, La Cartuja, han sido los escenarios predilectos. En esta última, por cierto, es donde está instalado el escenario principal de las exitosas series televisivas Amar en tiempos revueltos, Alatriste y Águila Roja.

Paseo urbano entre monumentos

Con tan importante cúmulo de referencias se hace obligado un paseo por el pueblo, antes de visitar su entorno natural más destacado, que se extiende en la vega del Jarama. El punto de partida más recomendable es la plaza del Ayuntamiento, desde donde se continúa rumbo Sur por la calle Mayor, hasta el cruce llamado de las Cuatro Calles, el primero que encontramos.

A la izquierda, la calle de la Villa nos lleva hasta la puerta de La Tostonera,junto a una torre defensiva de la vieja muralla. Continuamos junto al arroyo de Valdejudíos, subsidiario del Jarama que cruza Talamanca. La llamadaBodega del Arrabal es el edificio más importante de este tramo del paseo.

Un nuevo lienzo de muralla aparece antes de girar a la derecha por la calle Molino de San Isidro, que delimita el lado sur del casco antiguo de Talamanca. Más adelante nuevo giro a la derecha, para seguir hacia el norte por el llamado Camino de la Fábrica. Nos lleva hasta la Plaza de la Constitución.

 

Auténtico centro de la villa, destaca en este espacio el llamado Morabito, en realidad un ábside, el de Los Milagros, que son los restos de una iglesia del siglo XIII de ladrillo y evidente estilo mudéjar. Del extremo occidental de la plaza surge la calle de San Juan Bautista por la que prosigue el paseo. El irresistible olor que emana de la panadería situada en su mitad, obliga a una parada nutricional, para continuar hasta la cercana iglesia de San Juan Bautista.

Tras pasar bajo su destacado ábside románico, la única parte del templo original, se continúa hacia el Norte por la calle del Viento, pasando al pie del enorme edifico de La Cartuja. De propiedad privada, está cerrada, pero los agujeros de la robusta puerta permiten echar un vistazo a su interior, donde se descubre una piedra con talla visigótica.

Rumbo al Jarama

Enseguida se alcanza la rotonda de la Cruz, en cuyo centro crece un olivo. Desde aquí, a la izquierda, continuar a mano izquierda, Noroeste, por la calle Soledad que nos saca del pueblo. Quedan a la izquierda la urbanización Santo Ángel, la ermita de la Soledad y el polideportivo. Medio kilómetro después de iniciada en la rotonda del olivo, concluye esta calle justo en el inicio del puente romano.

Desde el puente continuar por la carreterita que desciende con una doble curva al espectacular bosque de galería que ha prosperado en la depresión por la que antes discurría el río Jarama.  De origen romano, este soberbio puente sufrió importantes mejoras durante la Edad Media y en el siglo XVI. Una última restauración, en los inicios de los pasados 70, le proporcionó el lustroso aspecto que luce en la actualidad.

 

 

La Cartuja de Talamanca y la iglesia de San Juan Bautista. Foto: Alfredo Merino.

 

Con orientación de Norte a Sur, tiene la extraordinaria longitud de 130 metros, lo que da pistas de la importancia que en tiempos pasados tenía el Jarama. De perfil alomado, muestra un pronunciado cambio de rasante y son llamativos los poderosos tajamares en forma de quilla cuya finalidad es contrarrestar la querencia del río de desplazarse hacia el Noroeste. Tiene cuatro arcos que se esparcen a lo largo del puente sin regularidad. Del mismo modo, todos son de diferente tamaño, resultando el primero -el más cercano de Talamanca- el más grande, con 18 metros de luz y 6 metros de flecha.

Área recreativa en la arboleda

Hermoso como pocos otros puentes históricos de nuestra geografía, tiene sin embargo un severo problema: que el agua no discurre bajo sus arcos. La razón hay que buscarla en una de las mitológicas crecidas en las que este río hoy venido a menos mostrada su poderío. Fue de tal magnitud que despistó a las propias aguas, que cuando volvieron a su cauce, lo hicieron trescientos metros al Noroeste del puente, que desde entonces tiene vacíos sus cinco ojos.

Bajo ellos transitan los talamanqueses por los abundantes caminos que se extienden como una red bajo la extensa arboleda. El más recomendable de todos se inicia en la misma pista por la que con una doble curva se accede al área recreativa. Empieza unos metros más adelante, y continúa recta junto a una cacera y bajo sendas filas de enormes álamos. Agradabilísimo paseo bajo la fronda, de manera especial en las semanas que llegan, cuando el otoño tiñe de amarillos y ocres la arboleda.

Recorrerlo hasta su final, para girar a la izquierda hasta empalmar con un camino que en las cercanías del Jarama, regresa hacia el Sur. Tras pasar por el amplio área recreativa, continuar por el perímetro del área recreativa, que enmarca el Jarama. En su extremo Sur, buscar el camino más principal que circula hasta el puente romano bajo cuyo arco principal pasa. El resto del paseo es desandar el camino hasta el punto de partida.

Ficha

Tiempo: Entre 2.00 y 2.30 horas.

Longitud: 5 kilómetros, de los que la mitad son urbanos.

Desnivel: 15 metros. (Talamanca, 665 metros; área recreativa río Jarama, 650 metros).

Recorrido: Lineal.

Dificultad: Ruta sin la menor dificultad ni desniveles apreciables.

Material: Botas de marcha.

Recomendaciones: Ruta recomendable para hacer con niños pequeños.

Situación. Talamanca del Jarama. Madrid.

Cómo llegar. Desde Madrid por autopista de Burgos, A1, hasta salida 23. Continuar por M-100, dirección Cobeña y Algete. En la segunda rotonda, donde se toma la M-111, dirección Fuente del Saz. En la rotonda donde termina esta carretera de doble vía, se continúa por M-103 dirección Valdetorres del Jarama y Talamanca del Jarama.

Distancia. 50 kilómetros desde Madrid.

Accesos. Desde la carretera M-103, entrar en Talamanca por la segunda rotonda según se llega desde Madrid. Seguir por la calle de Las Huertas 300 metros hasta el Ayuntamiento.

Articulo escrito por Captura_de_pantalla_2016-10-10_a_las_19.40.13Para: http://www.metropoli.com/blogs/al-aire-libre/2016/10/09/un-paseo-por-talamanca.html

 

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