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Historia de los encierros en Torrelaguna, por Moises Celestén

01 de septiembre de 2017 -
7:15 min.

“Se aproximan nuestras Fiestas Patronales y, con ellas, todos los acontecimientos que se celebrarán con tal motivo. Entre todos ellos, uno de los que más interés despierta, por no decir el que más, es el encierro.

Ese “tradicional encierro con las reses que se lidiarán por la tarde”.

Ese festejo reminiscencia del traslado a pie de los toros desde su dehesa hasta la plaza en la que iban a ser lidiados.

Esa mezcla de colores y sonidos capaz de provocar las más distintas y variadas sensaciones: desde la calma tensa causada por el estallido del cohete anunciador del comienzo del encierro hasta el estado de agitación que produce ese “¡ay, ay, ay!” con el que algunas espectadoras nos anuncian la inminente llegada de las reses.

Ese voluntario y gratuito juego con los toros que puede convertirse en tragedia en unos pocos segundos...

Quizá sean éstas las razones por las que este singular espectáculo despierta tanto interés. Lo que sí es cierto es que, cada día de encierro, en nuestras calles, se da cita una multitud de gente muy distinta, tan distinta, que nos podemos encontrar con lugareños y foráneos, con grandes y pequeños, con trasnochadores y “madrugadores”, con aficionados a los toros y no aficionados...

Sin embargo, el encierro de Torrelaguna, nuestro encierro, aunque sigue despertando un gran interés y aunque sigue concitando a un público tan plural, desde hace unos años, ha perdido encanto, ese encanto especial que poseía cuando toros y corredores subían por la popular calle de Los Sastres, particular Estafeta torrelagunense, para llegar a aquella peculiar plaza de toros en que se convertía la plaza del pueblo; ese encanto especial... que le hacía ser distinto.”

 

Este texto lo escribí para la columna de contraportada del número 9 del desaparecido periódico local “La Espadaña” publicado en agosto de 2006. Su título era “El encierro” y, en él plasmaba mi particular visión de lo que es este festejo popular tan arraigado en nuestra localidad.

 

Como decía, entonces, para mí el encierro de Torrelaguna, nuestro encierro, perdió ese encanto especial que le daba el ver cómo los toros llegaban al pueblo y subían por la calle Cardenal Cisneros, popularmente conocida como “Calle de los Sastres”, para llegar a la Plaza Mayor en la que se ubicaba aquella peculiar y característica plaza de toros. Eso era algo que le hacía no sé si único, pero sí, desde luego, distinto. Mientras en encierros de otros lugares veías cómo los toros abandonaban el pueblo hasta llegar a los respectivos cosos taurinos situados en las afueras, el nuestro seguía manteniendo ese sabor añejo que le daba, sobre todo, el transitar por la emblemática calle Cardenal Cisneros tras haber recorrido las calles Malacuera y La Cava para llegar al pueblo.

 

Este itinerario se mantenía en recuerdo de aquel que realizaban las reses que se iban a lidiar en los festejos taurinos llevados a cabo en nuestra localidad cuando el traslado de éstas se realizaba a pie acompañadas por bueyes y vaqueros desde las dehesas en que se criaban. Estas llegaban a nuestro término municipal los días previos a las funciones taurinas. Los distintos testimonios no se ponen de acuerdo en la zona en la que paraban las reses una vez llegaban a Torrelaguna: las inmediaciones del Puente de San Vicente, en la zona conocida como “Las Zorreras”, situada en las proximidades de la Casa de Oficios, o la misma Casa de Oficios son las ubicaciones que nos indican estos testimonios. Allí aguardarían la llegada de los días de festejo momento en el que eran trasladadas hacia la plaza de toros llegando al pueblo –ahora sí coinciden estos testimonios– por la Cruz de Piedra y subiendo por las calles Malacuera, La Cava y Cardenal Cisneros hasta llegar a la plaza Mayor en la que se albergaba el coso taurino.

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Cuando el traslado de las reses desde las dehesas comenzó a realizarse en camiones, el encierro siguió manteniendo su transitar por las calles Malacuera, La Cava y Cardenal Cisneros, pero ahora fija su salida en el antiguo Lavadero. Este recorrido se mantuvo hasta el año 1994.

Fotos:

Angelines Blanco; Gregorio Lozano; “Documentos Históricos Taurinos” de Isidoro Rodríguez “Tato”.

Francisco J. García; José Cid; Cartel Taurino de Torrelaguna de 1994.

Andrés Moraleda; Libro de las Fiestas de Torrelaguna de 1994; Libro de las Fiestas de Torrelaguna de 1999.


En los trabajos que estoy llevando a cabo junto a Jorge Benito y José Cid para intentar recopilar toda la tradición taurina de nuestro municipio, hemos encontrado documentación en la que se muestra cómo se realizaban estas operaciones de traslado del ganado de lidia. Así lo podemos comprobar a través del contrato firmado por el ganadero Victorio Torres, de Colmenar Viejo, y Lucas Miguel, Francisco Javier Oñate, Francisco Montero y Gabriel Lucas, vecinos de Torrelaguna encargados de la organización de las funciones taurinas que tendrían lugar en nuestra localidad los días 18 y 19 de septiembre de 1922. En él, además de los acuerdos económicos y otras cláusulas, el citado ganadero colmenareño se comprometía a que los toros llegarían a nuestro término municipal el día anterior al de la celebración del primer festejo y a cerrar los toros en la plaza cada día de función taurina.

Estos traslados a pie llegarían a realizarse así hasta mediados del siglo pasado, momento en el que el traslado de las reses comenzó a llevarse a cabo en camiones. Desde entonces, esta reminiscencia de aquel traslado a pie de los toros seguirá transitando por las citadas calles, pero fijando su salida a la altura de donde hoy se encuentra el Centro de Salud, antiguo Lavadero. Incluso hubo algunos años, allá por la década de los ochenta, en los que se hicieron unos corrales dentro del recinto del Lavadero que alojaron a los toros en los días previos a su lidia y que la gente podía visitar para contemplar los astados a jugar en los festejos taurinos. Y en los años 1993 y 1994, el encierro llegó a salir desde la confluencia de las calles Malacuera y Lavadero donde se habilitó un corral de suelta para ajustarse a las nuevas normativas.

 

Según nos cuentan algunos de los más veteranos de nuestros vecinos, hubo ocasiones, sobre todo en las primeras ediciones, que no se llegó a respetar este recorrido tradicional. Así también lo atestiguarían las fotografías que ilustran un artículo firmado por el desaparecido crítico taurino Vicente Zabala Portolés que apareció en el número 1003 de la revista taurina “El Ruedo” de fecha 12 de septiembre de 1963, año en el que el encierro se debió de limitar a la calle Cardenal Cisneros. Sin embargo, podríamos afirmar, casi con total seguridad, que a finales de la década de los sesenta sí quedaría fijado ya el recorrido de costumbre con la salida desde el antiguo Lavadero.

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Con alguna excepción y de forma anecdótica, el encierro debió de fijas su salida en la Puerta del Sol, limitando su recorrido a la calle Cardenal Cisneros.

Revista “El Ruedo”, número 1003 de 12 de septiembre de 1963. Artículo firmado por Vicente Zabala Portolés.


Este recorrido se mantuvo hasta que la plaza de toros abandonó su ubicación tradicional lo que ocurrió en 1995. Desde entonces, el recorrido del encierro variará tantas veces como cambios de ubicación sufra la plaza de toros, manteniendo en todos los casos el paso por las calles Malacuera, La Cava y Cardenal Cisneros, aunque en sentido contrario al habitual, pero perdiendo ese encanto que le hacía ser distinto: los toros ya no llegaban al pueblo, se marchaban de él.

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Con los cambios de ubicación de la plaza de toros, también varió el recorrido del encierro, pero siempre manteniendo su paso por las calles Cardenal Cisneros, La Cava y Malacuera, aunque en sentido contrario. Fotos: José Cid


Entre los años 1995 y 1996, la plaza se instaló en la finca en la que hoy se encuentran las dependencias del Juzgado número 2. Así el encierro añadiría unos metros más a su recorrido por la calle Malacuera.

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En 1997, nuevo cambio de ubicación del coso taurino. Ahora éste se instala al final de la calle San Francisco, casi en la incorporación a la N320. Y el encierro vuelve a variar su transitar: sigue pasando por las calles habituales para girar en San Francisco y recorrer hasta el final  esta última calle para volver a girar a la izquierda hasta llegar a la nueva ubicación.

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Entre los años 1997 y 2012, el encierro transita por la calle San Francisco, prácticamente, en su totalidad. Fotos: José Cid


En 2005, la plaza de toros vuelve a sufrir un nuevo cambio de ubicación. Ahora lo hará al final de la calle Lilas. Así, el encierro vuelve a variar: continúa pasando por las calles tradicionales, además de San Francisco, pero ahora gira a la derecha para subir por la calle Lilas hasta llegar al coso taurino.

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Hasta 2005, el encierro giraba hacia la izquierda al final de la calle San Francisco para llegar a la plaza de toros.

Entre 2006 y 2012, girará hacia la derecha para subir hasta el final de la calle Lilas.

Fotos: José Cid; Carolina García.


Tras este deambular de diecinueve años, en 2013, la plaza de toros vuelve a su ubicación tradicional, sin embargo, el recorrido del encierro no recupera su añorado transitar, pues se fija su salida en la calle San Francisco, aproximadamente, a la altura del cruce con la calle Santa Bárbara. De esta manera, recupera parte de su encanto, pues los astados recorren las calles de nuestro municipio para llegar al pueblo, no para marcharse. Vuelven a subir por la popular calle de Los Sastres para llegar a la plaza en la que se instala el coso taurino. Sin embargo, al encierro de Torrelaguna, a nuestro encierro, le sigue faltando algo…

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En 2013, la plaza vuelve a su ubicación tradicional. Mientras, el recorrido del encierro lo hará en parte. Vuelve a subir por las calles Malacuera, La Cava y Cardenal Cisneros hasta llegar a la plaza de toros, pero, ahora fija su salida, prácticamente en el cruce de las calles San Francisco y Santa Bárbara.

Fotos: Juan Antonio Lozano (3); Juan Muñoz (3).


Será en 2015, cuando este popularísimo festejo vuelva a partir desde la calle Malacuera; vuelva a recuperar su recorrido tradicional; vuelva a recuperar su esencia; vuelva a recuperar aquel encanto especial que nunca debió abandonar.

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En 2015, se recupera el recorrido tradicional

Fotos: Fermín Martín (2) y Juan Muñoz. Andrés Moraleda, Juan Muñoz y José Cid. José Cid y Moisés Celestén (2)


Quisiera mostrar mi agradecimiento por su colaboración a Jorge Benito, Angelines Blanco, José Cid, Víctor Espinosa, Vidal Expósito, Carolina García, Francisco J. García, Fernando Lozano, Juan Antonio Lozano, Gregorio Lozano, Fermín Martín, Andrés Moraleda, Carmen Morena, Juan Muñoz, Ramón Rodríguez y Juan Sanz, quienes no necesariamente deben de compartir mi opinión.

Extraído del Blog "De Celeste y Plata" de Moises Celestén, que PUEDES SEGUIR AQUÍ

 

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