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¿Qué pasó con el caso de las niñas de Alcásser?

13 de octubre de 2014 -
10:01 min.

Desde que aquel viernes 13 de noviembre de 1992 desaparecieran las adolescentes Miriam, Antonia y Desirée del municipio valenciano de Alcásser, los medios de comunicación hicieron testigo a toda la sociedad española de cómo se iban sucediendo los acontecimientos y sobre el avance de la investigación de un caso que hoy, más de veinte años después, sigue sin estar resuelto.

Hoy, puesto en libertad el único acusado que acabó entre rejas, Miguel Ricart, el debate sobre lo que verdaderamente ocurrió aquellos fatídicos días vuelve a abrirse. La versión oficial defiende que los hechos acaecieron de esta forma: 1.- Las tres adolescentes, que tenían la intención de asistir ese viernes a la fiesta de una discoteca cercana a su localidad, se subieron en un coche haciendo autostop cuyo conductor tenía la intención de acercarles hasta ese sitio. Ese vehículo sufre un problema durante el trayecto y las chicas se quedan en una gasolinera a espera de que otro conductor las dirija hasta el local. 2.- Según una testigo que divisaba todo desde su balcón, las niñas se meten en un coche en el que ya se encontraban cuatro personas y éste se marcha de la gasolinera con las jóvenes dentro. Nada más se supo de ellas: ni fueron a la discoteca ni tampoco volvieron a sus casas. 3.- El caso salta a los medios de comunicación y la búsqueda se convierte en un asunto de Estado. La Guardia Civil registra miles de llamadas con supuestas pistas para encontrar a las niñas, pero ninguna es resolutoria. Cabe destacar el papel de buitres que cumplieron muchos supuestos videntes con la intención de extorsionar a las familias. La alarma social y el apoyo que se ofrece para la búsqueda son tan grandes que se pide ayuda a otros países para que colaboren en la búsqueda. Así transcurren 75 largos días cargados de tensión y desesperanza mientras crecen las especulaciones: se barajaron las posibilidades de una fuga voluntaria y de un secuestro que no llegaba a su fin, pero nada era concluyente. 4.- El día 27 de enero de 1993, dos apicultores encontraron unos cuerpos semienterrados en una zona rural de difícil acceso. Tras comprobar que los cuerpos correspondían a las tres niñas desaparecidas y al haber encontrado cerca un papel hecho pedazos que resultó ser un volante médico que inculpaba a un tal Antonio Anglés, se procedió a su detención y a la de Miguel Ricart, su supuesto compañero de aventuras criminales. Las autopsias revelaron que las niñas fueron torturadas, mutiladas, violadas y asesinadas de un disparo en la cabeza. Miriam y Desirée tenían catorce años. Toñi, quince. 5.- Anglés se dio a la fuga y el único condenado, en calidad de colaborador, fue Ricart. Más de dos décadas después, Miguel acaba de salir de prisión por la abolición de la retroactividad de la doctrina Parot y Antonio sigue en paradero desconocido, a pesar de que se ha especulado sobre su posible fallecimiento tras intentar huir en un barco que tomó en la costa portuguesa. Lo más suave que se puede decir de esta historia es que resulta difícil de creer. Mientras, los medios de comunicación continuaron con su papel de hacerle llegar a la población todos los datos, tanto que se sobrepasaron los límites éticos en muchas ocasiones. De hecho, algunos expertos ubican el nacimiento de la telebasura española en los programas de la época que hacían monográficos sobre los crímenes de Alcásser. ¿Qué es lo que no cuadra en esta versión de los hechos? -Según los forenses, los cuerpos presentaban una descomposición impropia del terreno calizo donde fueron encontrados. Tenían signos de haber estado sumergidos en agua durante largo tiempo. Además, los colmeneros encontraron los restos porque la mano y el antebrazo de una de las chicas sobresalía del terreno. ¿De verdad un asesino con la sangre tan fría iba a ser tan inepto de no dejar bien sumergidos los cuerpos en la tierra para que fueran descubiertos por el primero que pasara por allí? -Las autopsias también descubrieron que en los restos humanos de las niñas se encontraron vellos púbicos de hasta ocho personas diferentes, y sus ADN’s nunca coincidieron con los de Antonio o Miguel. -Los testimonios de personas cercanas a Antonio Anglés y un informe confidencial de la Guardia Civil adscrito al sumario concluyen que el supuesto asesino era homosexual. ¿Un homosexual secuestraría a tres niñas para violarlas? -Ricart y Anglés eran delincuentes comunes. Atracos a bancos, hurtos, robos de coches… hábitos delictivos que absolutamente nada tenían que ver con torturas, asesinatos, sadismo o violaciones. Cualquier psicólogo o psiquiatra afirmaría que es imposible volverse así de un día para otro. -Anglés huyó de su casa el mismo día que la Guardia Civil fue a por él, y más de dos décadas después sigue sin saberse nada de su paradero. ¿Es posible que un delincuente de poca monta, sin ningún recurso y sin un duro, puedahuír del país y esconderse de la interpol, por la que sigue buscado, durante tantísimo tiempo? Existen dos elementos fundamentales que pretenden arrojar algo de luz a las tantísimas sombras de este caso. Ambos silenciados: La versión de Juan Ignacio Blanco La versión del periodista de investigación Juan Ignacio Blanco, que siguió de cerca el caso al lado del padre de Miriam. En sus numerosas apariciones mediáticas, la última en el programa del 30 de noviembre de 2013 en “Milenio 3″ de la Cadena Ser (a partir del minuto 24), ha aludido siempre a las pruebas que ya hemos comentado, y que contradicen absolutamente la posible culpabilidad de Miguel y Antonio: la sentencia concluyó que “no existía ninguna prueba biológica en contra de los acusados”. También alude a las lesiones post mortem de las jóvenes: se supone que, a pie de fosa, Anglés y Ricart les pegaron un tiro y allí las dejaron caer, para después cubrirlas de tierra, hasta que fueron encontradas. Sin embargo, los informes forenses demuestran que las niñas sufrieron penetraciones peneanas y con objetos una vez muertas, algo que además demostraría que ni Miguel ni Antonio podrían haberlo hecho, ya que realizar actos necrofílicos con cadáveres no es algo que pueda realizar cualquier persona sin antecedentes graves de salud mental. Blanco pone de manifiesto, además, la ausencia en los cadáveres de algunos dientes, uñas y la amputación de pechos y manos, partes que nunca aparecieron, y que demuestra el nivel de dolor y de torturas a las que fueron sometidas. Algo demasiado retorcido y sádico y que cualquier psiquiatra forense puede saber que de ello no hubieran sido capaces los dos hombres acusados. Además, se encontró una cruz de caravaca con una cadena incrustrada en la cuarta vértebra lumbar de uno de los cadáveres y que no pertenecía a ninguna de las niñas. Y la gran bomba que tiene guardada el investigador son unos vídeos remitidos por una persona que habría participado en los crímenes y que llegaron hasta él por intermediacion del cura de Alcásser: “en mi poder tengo más de una grabación y en su día las entregué en el ministerio del Interior. La más importante de las que hay es una filmación en la que está sobre una camilla el cuerpo de una de las niñas y van pasando personas por delante en una especie de fila como cuando alguien va a un velatorio. Aparece una serie de personas que entran por una zona de la escena, dan la vuelta a la camilla y salen por el otro lado”. Esos vídeos habrían sido filmados como forma de silenciar a los que participaron en los crímenes, un método muy común en sectas y bandas callejeras. “Si esos vídeos no los saco a la luz es porque quiero seguir viviendo tranquilo con mi familia”. De hecho, Blanco llegó a afirmar que unos hombres mantuvieron secuestrada a su esposa para advertirle de las peligrosas consecuencias que sufrirían el periodista y su familia si Juan Ignacio seguía hablando por televisión.

 

Junto al vídeo, el cura le entregó a Juan Ignacio una nota con la identidad de los supuestos culpables. El trozo de papel manuscrito, según declaró Blanco la noche del 29 de enero de 1997 en el programa de Telecinco “Esta noche cruzamos el Mississippi”, apuntaba a las siguientes personas: 1.- Alfonso Calvé. Médico psiquiatra, exgobernador civil de Alicante por el PSOE. Habría sido, supuestamente, el responsable de la trama. 2.- Luis Solana Madariaga. Exdirector de RTVE y de Telefónica, diputado del PSOE por Segovia y miembro de la Comisión Trilateral. Hermano de Javier Solana, exdirector general de la OTAN.


3.- Jose Luis Bermúdez de Castro, importante productor de cine.
4.- Francisco Laína, secretario de Estado para la Seguridad (1981-1982). Un personaje que en los medios escritos ha sido relacionado habitualmente con el 23-F, los GAL y con la rama española de la Red Gladio de la OTAN. Juan Ignacio continúa: “por supuesto que se han producido más casos como éste. Es algo real y demostrable. Lo que tuvo el caso de las niñas fue la repercusión mediática, que la estuvieron buscando intencionadamente. Se realizaron muchos intentos con anterioridad, pero no tuvieron esa notoriedad para que el objeto que ellos tenían en su poder pudiera ser un objeto de chantaje importante. Si esas niñas no hubieran salido tanto en la tele, al Estado le hubiera dado exactamente igual si aparecen o no aparecen. Tenemos una media de tres asesinatos diarios en España y no salen en las secciones de sucesos, salvo casos muy concretos como éste o el de Marta del Castillo. Estas personas siguen matando y matarán cada vez que lo necesiten“. Su hipótesis es que “por intereses concretos de unas personas concretas muy importantes, se encarga a un grupo de delincuentes el secuestro de estas tres niñas. Las mantienen vivas durante algún tiempo, en el que estas personas llegan a plantear chantajes al Estado. Finalmente, tras llegar a determinados acuerdos, los cadáveres aparecen en un lugar determinado junto con los culpables, uno de ellos ya muerto”. Añade para redondear su conclusión: “hay que saber fundamentalmente que el móvil de este caso no fue un móvil sexual: el móvil de Alcásser fue un móvil de poder“. La carta de AR, ‘Garganta Profunda’ del crimen de Alcásser El que se ha considerado el “Garganta profunda” de este caso, que se hace conocer con las iniciales de “AR”,trabajaba para las Fuerzas y Seguridad del Estado durante los juicios e investigaciones de los crímenes. Después de algunos años, se atrevió a mandar una carta al padre de Miriam, Fernando García, y a Juan Ignacio Blanco, y posteriormente la filtró en internet. El documento contiene datos demoledores sobre los modus operandi a los que en aquella ocasión habrían procedido los servicios de inteligencia españoles. A modo de resumen, podemos destacar las siguientes afirmaciones del exfuncionario: -Después de algunas negociaciones, un telefonazo al ministerio del Interior informa de la localización exacta de los cuerpos, que era un medio acuoso. Después, técnicos estatales guardan los cadáveres en bolsas hasta que deciden organizar el montaje del descubrimiento de los apicultores con los culpables Anglés y Ricart, “unos robaperas que nos hicieron de cabezas de turco”. Supuestamente, éstos vendieron su libertad a cambio de altísimas sumas de dinero. -Los colmeneros aceptaron iniciar el “teatro” a cambio de una generosa cantidad económica. Los objetos personales de Anglés que se encontraron en el lugar y que fueron la causa de su inculpación fueron cedidos por Neusa, su madre, que también estuvo untada desde el principio. -Miguel Ricart fue sobornado con dinero de los fondos reservados para autoinculparse. Éste, durante el juicio, se contradijo a veces diciendo que era inocente y a veces diciendo que era culpable. La razón sería que estaría intentando con eso negociar cifras más elevadas. Ahora mismo, Ricart tendría una cuenta en Suiza cargada de millones de euros y de los que ya podría estar disfrutando. -A Antonio Anglés se le facilitó la huida del país con una identidad nueva y una apariencia física absolutamente cambiada, además de una sustanciosa suma de dinero mensual. Tendría prohibido volver al país bajo amenaza de muerte. Su familia, a cambio de mantenerse callada, ya que es conocedora de toda la verdad, recibiría una cantidad que rondaría los 6000 euros al mes cobrados en cuentas españolas. La lista de datos continúa y es, desde luego, un documento con un alto grado de credibilidad por la cantidad de detalles que tienen las informaciones, incluyendo fechas e incluso nombres y apellidos. Su estructura narrativa y afirmaciones son coherentes, a diferencia de la versión oficial. Lo cierto es que, dos décadas después, el caso sigue abierto y las familias de las niñas mantienen sus justificables dudas sobre lo que sucedió realmente.  ¿Quién lo hizo? Y, lo más importante, ¿por qué lo hizo? ***

Anexo: actualización del día 4 de diciembre de 2013

Como ya comentamos en el texto que precede a esta actualización, Miguel Ricart fue puesto en libertad el día 29 de noviembre de 2013 por la abolición de la retroactividad de la doctrina Parot. Ese mismo día, el programa “Espejo Público” de Antena 3 anuncia a bombo y platillo que el lunes emitirá una entrevista al único condenado por los crímenes de Alcásser y ofrece un adelanto en el que Ricart afirma: “Yo fui una puta cabeza de turco. Lo que le hicieron a esas niñas no tiene perdón de dios”. La exclusiva parece tener tanta relevancia que ese avance de la entrevista se llegó a publicitar durante los informativos del fin de semana. A su vez Cuarzo, la productora del programa de Telecinco “El programa de Ana Rosa”, se pondría en contacto con el recién puesto en libertad para ofrecerle salir en el plató del programa estrella de las mañanas de Mediaset. Llega el lunes y en el programa de Atresmedia no sólo no se emite la entrevista, sino que además ni siquiera se hace alusión al excarcelado durante el espacio televisivo. La cadena del grupo Planeta comunicó, ese mismo día, que la entrevista no se iba a emitir “por razones de estilo editorial”. De hecho, la web del canal de televisión borra el vídeo con el avance de las declaraciones. Las redes sociales enloquecen tras este anuncio y se corre un bulo por twitter y por whatsapp en el que se afirma que Miguel Ricart iba a acudir físicamente a un programa de esa misma cadena. Finalmente, Antena 3 dice que alguien, de forma intencionada, inventó y propagó ese bulo para perjudicar su imagen y pone el asunto en manos del ministerio del Interior. Por su parte, la dirección de Telecinco prohíbe difundir declaraciones de Ricart a las productoras y programas que se emiten en sus canales. Se especula con que Mediaset estaría temeroso de que un nuevo complot acabe con alguno de sus espacios, como ya pasó con “La Noria” por invitar a plató y entrevistar a la madre de uno de los acusados en el crimen de Marta del Castillo. “Línea editorial”… “temor a perder anunciantes”… Por hache o por be, parece que sigue presente la censura ante las informaciones que no suscriban la versión oficial.

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