<![CDATA[Titulares de PolÝtica - sierranortedigital.com]]> //www.sierranortedigital.com es-ES hourly 1 <![CDATA[La Gran Guerra Mundial. Por Antonio Zugasti]]>

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En el mundo encontramos muchos conflictos de todo tipo, pero detrás de todos ellos hay una guerra global: la guerra de los ricos contra los pobres. Naturalmente de esto los grandes medios de comunicación no hablan (claro, están en manos de los ricos). Todo lo contrario, niegan rotundamente que exista tal guerra. Aseguran que las desigualdades que se producen son consecuencia de unas leyes económicas tan inevitables como la ley de la gravedad. Un gran coro de intelectuales a sueldo y serviles informadores se encargan de vocear a los cuatro vientos está clamorosa mentira. Aunque alguna vez, los ricos son tan prepotentes que alguno se va de la lengua, como Warren Buffett, uno de los mayores multimillonarios del mundo, que lo reconoció abiertamente con una frase que se ha hecho famosa: Hay una guerra de clases, y la estamos ganando los ricos”.

Son precisamente los conflictos entre nacionalidades y religiones lo que es fomentado por los ricos para enfrentar a unos pobres contra otros y poder seguir con su labor de expolio de la humanidad. Mientras se discute de la independencia de Cataluña no se habla de la escandalosa corrupción que se ha dado en uno y otro campo, ni de los retrocesos sociales que hemos sufrido tanto en Cataluña como en el resto de España. Y de la guerra de los ricos contra los pobres, ni una palabra.

También pasa que hoy cierta izquierda habla mucho de Memoria Histórica, pero parece que olvida elementos fundamentales de la Historia. Los movimientos socialistas, lo mismo en la versión marxista que en la anarquista, surgen con un marcado carácter internacionalista. La organización que agrupó inicialmente a los sindicalistas ingleses, anarquistas y socialistas franceses e italianos republicanos se denomina Primera Internacional de los Trabajadores. Sus fines eran la organización política del proletariado en Europa y el resto del mundo.

Surgen diferencias sobre el camino a seguir, y divisiones entre sus miembros, pero las nuevas organizaciones que se forman siguen conservando el nombre de internacional. Su himno es precisamente este, “La Internacional”, y su consigna: “Proletarios del mundo, uníos”. Los graves problemas nacen precisamente a causa de las divergencias entre las posiciones de los movimientos socialistas de los distintos países, que con frecuencia se alinearon con los intereses del estado-nación frente al internacionalismo obrero. Al final, el nacionalismo va a romper esta unión de los trabajadores.
Un momento clave es el comienzo de la Guerra Europea del 14. El socialista francés Jean Jaurès lucha denodadamente para evitar que los trabajadores franceses secunden el belicismo de su burguesía. Jaurés es asesinado, y el pueblo francés se lanza a una lucha sangrienta contra el pueblo alemán. Queda claro que todos los conflictos entre nacionalidades responden de una manera u otra, a intereses de la burguesía, incluido el conflicto del pueblo catalán. Lo que pasa es que lo disimulan muy bien, y además tenemos una buena parte de la izquierda demasiado ingenua o muy despistada. Y así, en la actual Gran Guerra los ricos nos las están dando todas en el mismo carrillo.

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<![CDATA[La extra├▒a muerte del Fiscal General del Reino de Espa├▒a. Por Ramiro Grau Morancho]]>

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         Ayer me quedé horrorizado, y preocupado, por el fallecimiento casi repentino de don José Manuel Maza, el Fiscal General del Estado, en acto de servicio, pues estaba en Argentina representando al Ministerio Público español en una reunión internacional de fiscales.

         Vaya por delante mi más sentido pésame a su hijo, esposa o compañera, hermano, familiares, amigos y fiscales.

         Quienes hemos servicio en esa Institución, como simples fiscales sustitutos, sabemos perfectamente las grandes responsabilidades que debe asumir y afrontar el Fiscal General, muchas veces del gobierno, que no del Estado, en el ejercicio legítimo de sus funciones, y la necesidad de templar gaitas, para intentar contentar a todos, o por lo menos no enfadar demasiado…

         Don José Manuel Maza, a quien no tuve el honor de conocer, siempre me pareció un fiscal íntegro, con una gran formación jurídica, y una capacidad de trabajo fuera de lo normal.

         Y, sobre todo, un hombre que se vestía por los pies, y que afrontaba las situaciones a cuerpo descubierto, cogiendo al toro por los cuernos. Me refiero, como es obvio, a la “cuestión catalana”.

         Mientras que el gobierno del PP, anegado de corrupción, cobardía y miseria moral, iba dando tumbos de aquí para allí, encomendando la solución del problema primero a la fiscalía, y después al poder judicial, intentando desentenderse del asunto, tanto la fiscalía como el fiscal general, desde un primer momento afrontaron las responsabilidades correspondientes, tanto propias como ajenas.

         Es evidente que estos meses habrán sido de una gran tensión, preocupación, problemas, sufrimientos, etc., que es posible hayan hecho mella en su salud, y que incluso le hayan podido llevar a descuidar su cuidad, y el necesario y merecido descanso, en aras de ese bien superior que era y es la unidad e integridad territorial de nuestra Patria.

         De cualquier forma, amigos míos nefrólogos me dicen que es una muerte extraña, y que con un buen tratamiento es muy difícil que una infección, por fuerte que sea, se pueda llevar a uno por delante con tanta rapidez…

         En su día, 1995, estuve varios meses en Argentina, como profesor universitario invitado por la Universidad Nacional de Rosario, y tuve ocasión de comprobar que la sanidad privada en Argentina está a unos niveles similares a los europeos. (Otra cosa es la pública, que es un verdadero desastre, o por lo menos lo era por aquel entonces).

         Habida cuenta de que don José Manuel supongo fue ingresado en un hospital privado de la ciudad de Buenos Aires, dada cuenta de su categoría profesional, alto cargo que ostentaba, etc., todavía se confirman más las tesis de que hay algo extraño en su muerte.

         El Fiscal General del Estado (pues el señor Maza si lo era del Estado, y no solo del Gobierno de turno) era una pieza clave para parar el proceso separatista catalán, y posiblemente hasta resultaba incómodo para una parte del gobierno, más interesada en amigables componendas con los independentistas, que en aplicar la Ley y el Derecho: la Constitución, el Estatuto de Autonomía de Cataluña, y el Código Penal.

         Y si a ello unimos el interés de algunos estados en que Cataluña se constituya en un nuevo país, por ejemplo Israel (por mucho que su presidente haya dicho lo contrario), y la existencia de una gran colonia de judíos en Argentina –hay quienes sostienen que allí los que realmente mandan son los judíos-, no estaría de más hacerle la autopsia para comprobar y verificar las causas reales de su muerte…

         Confío y espero que el viejo Reino de España sepa ser agradecido, y honrar como se merece, a un hombre que murió en acto de servicio, y dio su vida en defensa de los intereses superiores de la Nación Española.

         Descanse en paz, don José Manuel Maza. Nunca le olvidaremos.

        

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<![CDATA[Terrorismo fiscal. Por Rafael Simancas]]>

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De los papeles de Panamá a los papeles de la Castellana, y ahora los papeles del Paraíso. Los escándalos sobre elusión y fraude fiscal a gran escala se suceden alumbrando cifras cada vez más astronómicas y protagonistas de relevancia social creciente. Pero más allá del análisis superficial y el comentario frívolo, estos comportamientos merecen una valoración contundente, porque socavan gravemente el crédito de las instituciones democráticas y alimentan el monstruo devastador del populismo.

El último episodio denunciado por una plataforma internacional de periodistas de investigación saca a la luz más de 13 millones de documentos que afectan a más de 120 mil personas físicas y jurídicas. Los ciudadanos y las empresas en cuestión contrataron los servicios offshore de un par de bufetes especializados en administrar recursos en hasta 19 paraísos fiscales situados en todo el mundo, desde Malta a Panamá pasando por Singapur. La singularidad de estos paraísos está en la garantía de secretismo para los depósitos y en los impuestos muy reducidos.

Pudiera pensarse que tal práctica es propia fundamentalmente de personajes asociados al terrorismo internacional, a la corrupción, al narcotráfico o al lavado de dinero procedente de actividades criminales. Pero no es así. Muchos de los clientes detectados en estos servicios son grandes empresas muy conocidas y personajes de aparente prestigio procedentes de la política, el deporte, la cultura e, incluso, la realeza europea.

El daño que ocasionan estos escándalos en nuestras sociedades es tremendamente grave. No solo por los recursos que se hurtan a las correspondientes agencias tributarias, con los que han de financiarse las políticas y los servicios públicos. La plena conciencia sobre la generalización de estas conductas mina lo que los economistas llaman “moral fiscal”, esto es, la disposición de los ciudadanos para cumplir voluntariamente con sus obligaciones fiscales.

Si las grandes empresas con grandes beneficios y los grandes personajes públicos se las arreglan para no pagar lo que deben, ¿cómo concienciar a los ciudadanos de a pie para pagar sus facturas con IVA y no buscar triquiñuelas en el IRPF?

En España, además, a estos escándalos internacionales hay que sumarles el escándalo doméstico de la amnistía fiscal del PP, mediante la que se lavaron más de 40.000 millones de euros en dinero negro, al módico precio del 3%. La moraleja está clara: si cumples con Hacienda, pagas entre el 19% y el 45% de tu renta; si escondes tu dinero y te acoges a la amnistía de Montoro, tan solo pagas el 3%. Resulta demoledor comprobar que muchos de los implicados en los principales casos de corrupción han utilizado esta vía para aflorar sus botines: Rato, Bárcenas, Granados, Marjaliza, López Viejo…

La aparición de Xavier Trias en los papeles del Paraíso es particularmente grotesca. Tras encabezar todas las manifestaciones en defensa de la patria catalana y esgrimir todo tipo de falsos agravios por parte del resto de España, resulta que tanto patriotismo no impedía al portavoz secesionista en Barcelona ocultar su patrimonio en paraísos fiscales, a fin de no pagar los impuestos que requería el sostenimiento de su patria.

Sin embargo, la ciudadanía está harta de estar harta, si vale la expresión. El recorrido de estos escándalos siempre es parecido. Gran impacto, grandes declaraciones de condena, golpes de pecho, promesas de remedio. Y después nada. Porque los intereses en juego son relevantes e influyentes. Por parte de los clientes directamente beneficiados, y por parte de los propios Estados-Paraíso que obtienen un rendimiento tan importante como ilegítimo.

¿Hay solución? Desde luego, pero implica la adopción de decisiones valientes. Se pueden prohibir y erradicar los paraísos fiscales que existen de facto en la propia Unión Europea y que contravienen los mismísimos principios fundacionales de igualdad y solidaridad: Malta, Luxemburgo, Irlanda, Gibraltar… Se pueden generalizar y homogeneizar las obligaciones relativas a la transparencia financiera y tributaria, además de establecer horquillas comunes y debidamente estrechas en los tipos impositivos, para que no se compita con los impuestos de forma desleal. Y se puede castigar duramente a aquellas empresas y particulares que hagan operaciones con los paraísos fiscales aún no erradicados.

Puestos a identificar aquellas conductas que deterioran nuestro sistema democrático y nuestra convivencia de manera más grave, la elusión y el fraude fiscal han de situarse sin duda a la altura del terrorismo.

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<![CDATA[Una ley para anular sentencias preconstitucionales. Por Diego Fierro Rodr├şguez]]>

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Todavía hay cuestiones de la Guerra Civil y del Régimen franquista que se están debatiendo por razones ideológicas poco pragmáticas. Se ha presentado una proposición de ley que establece que se declararán nulos y sin ningún efecto jurídico todos los consejos de guerra sumarísimos y las correspondientes sentencias, instruidos por causas políticas por el régimen franquista desde el día 5 de abril del año 1938 hasta el mes de diciembre de 1975.

 

El objetivo de un sector político vinculado con algunos partidos es declarar la nulidad de las sentencias dictadas en los procesos que se desarrollaron durante la Guerra Civil para enjuiciar y condenar a los combatientes del bando republicano. De ese modo, hablan de aquel momento histórico como si fuera posible compararlo con el actual, aunque los marcos jurídicos son totalmente distintos gracias a varias normas.

 

La ruptura con el régimen político existente antes de la Transición se pudo comenzar a materializar con la Ley 1/1977, de 4 de enero, para la Reforma Política, cuyo artículo 1 establecía que “La democracia, en el Estado español, se basa en la supremacía de la Ley, expresión de la voluntad soberana del pueblo” y que “Los derechos fundamentales de la persona son inviolables y vinculan a todos los órganos del Estado”. La Ley 46/1977, de 15 de octubre, de Amnistía, ya consolidó un reinicio general en España en lo que a las sanciones se refiere.

 

Hay varias cuestiones que merecen ser destacadas. Llama la atención que quieran anular sentencias que ya devinieron firmes y que fueron ejecutadas hace varias décadas. Además, la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura, declara ilegítimas esas resoluciones y los órganos que las dictaron.

 

El problema principal es que no tiene sentido alguno, desde una visión jurídica, que se declare la nulidad de sentencias dictadas hace 80 años que ya fueron declaradas ilegítimas. Además, es cierto que la nueva norma legal solo serviría para reactivar debates que carecen de contenido desde la aprobación de la Ley 52/2007.

 

Deberían destinarse más esfuerzos en garantizar ciertas condiciones de vida que resultan esenciales para la sociedad. Sin embargo, no parece que los problemas de los ciudadanos constituyan la principal preocupación de muchos miembros de partidos políticos y de entes públicos.

 

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<![CDATA[Me pregunto si toda la informaci├│n que le llega a Cospedal es de la fiabilidad de la famosa llamada. Por Beatriz Taleg├│n]]>

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El viernes por la noche se hacía público: un vídeo que muestra una conversación grabada entre nuestra ministra de Defensa, Dolores De Cospedal, alias "lejía" (porque se cargó "La Mancha") y el supuesto ministro de Defensa de Letonia.

La conversación no tiene desperdicio. Ni Berlanga lo podría haber hecho mejor. Ni Mortadelo y Filemón.

Primero porque pone en evidencia que cualquiera puede hacerse pasar por cualquiera y llegar a hablar con nada menos que la Ministra de Defensa. ¿Qué seguridad tenemos en España?.

Segundo porque la Ministra de Defensa no se corta y se lanza a la piscina sin saber si hay agua. Entra sin ningún tipo de problema al trapo, hasta puede escucharse que, por momentos, la emoción le embarga. ¡Los rusos están detrás de todo lo que ocurre en Cataluña! ¡Y Venezuela! ¡Y dos huevos duros!

En la charla que mantiene Cospedal con el supuesto interlocutor letón ella manifiesta tener interés en concertar una reunión entre Mariano Rajoy y el Primer Ministro de Letonia. Para intercambiar información. Y celebra la disposición de este supuesto Ministro cuando le ofrece llevar a su ejército a Cataluña, en muy poco tiempo, si fuera necesario. Cospedal no se alarma, no le frena, todo lo contrario. Asiente, le agradece y se muestra muy interesada en establecer contacto para así, formalizar la colaboración.

 

 

No se piense usted que en este momento Cospedal da un golpe en la mesa y pone algún tipo de freno a lo que le están trasladando. No, se muestra muy interesada en saber más, incluso dando a entender que todo esto que le cuentan ya lo conocían, más o menos. Y que quiere saber más.

El anzuelo no sólo lo pica, sino que se lo traga entero. Hasta el punto de que el supuesto letón le comenta la necesidad de prohibir "Rusia Today", la agencia de noticias rusa. Cospedal no se opone. Comenta que no se lo están planteando todavía, pero que efectivamente tienen pruebas de que Rusia y Venezuela están utilizando las redes sociales para generar tensión y desestabilizar Cataluña, España y la Unión Europea.

Me pregunto si toda la información que le llega a Cospedal es del calibre y de la fiabilidad de esta llamada. Me pregunto qué tipo de medidas de seguridad existen cuando ya ha sucedido en dos ocasiones que, tanto el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, cayó en una broma telefónica cuando unos periodistas se hicieron pasar por Puigdemont, y cuando, ahora, la Ministra de Defensa es capaz de tragarse semejante barbaridad.

Viendo lo visto, juzguen ustedes el nivel de la entidad y la seriedad que tienen las noticias que nos venden, la información que nos preparan y las garantías que nos ofrecen. 

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<![CDATA[El Gobierno estudiar├í "detenidamente" la devoluci├│n de los bienes eclesi├ísticos sustra├şdos a Arag├│n. Por Ramiro Grau Morancho]]>

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         Los catalanes independentistas reivindican más de cuatro mil kilómetros cuadrados de Aragón, que se dice pronto. Es lo que ellos llaman la franja, es decir las tierras oscenses y turolenses que lindan con Cataluña, y que “obviamente” son también suyas… (Se asemejan mucho a esa señora que se divorcia y pretende quedarse con todo, menos con las deudas).

         Por suerte o por desgracia, yo procedo de la franja, concretamente de la localidad de Laguarres, en la Ribagorza altoaragonesa.

         A 17 kilómetros de mi pueblo está Roda de Isábena, con su imponente Catedral románica, en su día arrasada por los musulmanes (esa religión de paz, según dicen), y vuelva a reconstruir por los cristianos.

         Al expandirse el pequeño Reino de Aragón fuera de sus confines originales, y anexionarse el Condado de Barcelona, por ejemplo, el Papado entendió que era preferible trasladar el Obispado a las nuevas tierras reconquistadas a los musulmanes, ubicándolo en la ciudad de Lérida, Lleida para los catalanistas.

         Ello supuso que se mantuviera la dependencia eclesiástica de un Obispado ubicado en otra provincia, ya que Roda, Ribagorza, etc., son parte de la provincia de Huesca, pero ya se sabe que no tienen por qué coincidir los límites civiles con los eclesiásticos.

         Algunos Obispos ilerdenses, cuando acudían en visita pastoral a las parroquias del Alto Aragón, optaron por llevarse –se supone que en depósito-, los bienes más preciados de cada localidad, con el argumento de que en Lérida estarían más protegidos, ya que iban a crear un museo diocesano, dónde, además, podrían estar expuestos…

         En aquella época, estoy hablando de mediados del siglo XIX, y principios del siglo XX, no hubo Sacerdote que se atreviera a contradecir la voluntad del Señor, es decir, del Obispo, y mucho menos los Alcaldes de los pueblos, la mayoría de los cuales ni siquiera se enteraron de este “traslado” de bienes.

         Algún cura rural, como mucho, se atrevió a pedir un recibo del depósito, y gracias a esos recibos los tribunales han acabado reconociendo la legítima propiedad aragonesa de esos bienes, que posiblemente son solo una ínfima parte de los sustraídos…

         Tras una ardua batalla en los juzgados y tribunales de varios y prestigiosos abogados, tanto en la jurisdicción eclesiástica como en la civil, el criterio unánime de ambas jurisdicciones es que deben retornar a sus lugares de origen, habiéndose construido incluso un museo para guardarlos, en la ciudad de Barbastro, sede del Obispado de Barbastro-Monzón, que ha venido a suceder al Obispado de Lérida, en la reforma de las jurisdicciones territoriales eclesiásticas, para hacerlas coincidir con los límites provinciales y autonómicos. (Todo esto contado a grandes rasgos, por supuesto).

         En resumen, y como colofón, que las autoridades catalanas pasan de todo, e incumplen sistemáticamente las sentencias firmes correspondientes, a favor de Aragón.

         El Juzgado de Huesca que lleva la ejecución ha pedido al Ministerio de Cultura que, a virtud del artículo 155 de la Constitución, asuma sus competencias, y disponga esa devolución, pues así procede en Derecho y, sobre todo, en Justicia.

         Y la contestación del Barón de Claret y Ministro de Educación, Cultura y Deporte, ha sido antológica: “Que lo estudiará detenidamente”.

         En otras palabras, y hablando en cristiano: que no van a hacer nada, siguiendo la costumbre tradicional del PP de actuar con la mayor cobardía del mundo.

         Es lógico: los corruptos son cobardes, pues tienen muchas cosas que esconder. (Y no me refiero a una cobardía personal del señor Barón de Claret, contra quien nada tengo, sino del partido en el que milita, el PP de Rajoy).

         Desde luego, si piensan contar con mi voto, les aconsejo que se sienten, para no cansarse esperando.

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<![CDATA[ TV3, Cataluña radio y otros medios están intoxicando,están desinformando,están conspirando y están alentando la anti-España]]>

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El gobierno español busca enemigos donde no los hay, busca fantasmas en tierras lejanas y no desea ver el peligro más cercano. El ministro de asuntos exteriores, Alfonso Dastis, acusa a Rusia de desinformar e intoxicar en todo lo relativo al proceso catalán. Nuestra ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, insinúa que Rusia está detrás de noticias e información falsa aparecida en redes sociales que afectan a la OTAN y otros organismos internacionales. Quizá de esta manera quiera justificar la presencia de tropas españolas en países bálticos, en no se sabe muy bien qué tipo de misiones.

Lo cierto es que produce estupor que nuestro gobierno acuse a otro gobierno, de forma tan pueril y velada, reconociendo, eso sí, que se carecen de pruebas evidentes y sosteniendo su argumentación en evidencias de servidores robotizados con origen en Rusia y Venezuela.

Miren ustedes, yo no sé si Rusia o incluso Venezuela se dedican a intoxicar las redes sociales con información inexacta o falsa respecto a España. Ellos no nos deben ninguna fidelidad. Ellos tienen la obligación de velar por sus intereses, no por los nuestros. Los que sí que tienen la obligación de velar por nosotros y nuestros intereses, es nuestro gobierno, no ningún gobierno extranjero, y en cualquier caso, si tenemos que exigir responsabilidades a algún país de fuera, ese debería ser a nuestro aliado dentro de la Unión Europea, debería ser a Bélgica.

Lo que sabemos todos, es que tv3, Cataluña radio y otros medios públicos de comunicación sostenidos y subvencionados con dinero de todos los españoles, si están intoxicando, si están desinformando, si están conspirando, si están alentando y dando cobertura mediática a la anti España. No utilicemos cortinas de humo para cubrir nuestra ineficacia, nuestra desidia y nuestra parte de culpabilidad en todo esto. Lo de buscar enemigos fuera cuando los tienes muy cerca es un truco muy viejo que ya no cuela. Es un truco propio de regímenes comunistas y bolivarianos.

El papelón de los ministros del gobierno de España, en lo que conocemos como crisis catalana, deja mucho que desear. Desde Juan Ignacio Zoido en interior, enviando a policías y guardias civiles a pensiones y hoteles de mala muerte o al barco piolín y consintiendo que sean humillados e insultados nuestras fuerzas de seguridad del estado e inhibiéndose en el desleal comportamiento de la policía autonómica catalana, pasando por Dastis en la cartera de exteriores, que posa pero no trabaja, que busca enemigos lejanos y no exige a su homólogo belga explicaciones sobre la protección y cobertura que ese país “amigo y aliado” dentro de la unión europea está dando a un prófugo de la justicia española, terminando con María Dolores de Cospedal, que busca cuartada en Rusia para justificar la estrambótica presencia de nuestro ejército en los países Bálticos.

Toda esta orquesta de malos músicos está dirigida por un Mariano Rajoy que ha cedido ante las presiones de un partido socialista que nos discute el fondo de la cuestión, discute la forma. Este es el auténtico problema. Dos de las tres patas de lo que se conoce como bloque constitucionalista no cree en la constitución, pues han puesto en marcha un acuerdo, “un cerdeo” para modificarla, para dar un mayor encaje al bloque separatista al que dicen combatir.

Es muy difícil ganar una guerra cuando no se tiene la voluntad de vencer. Es difícil defender la unidad de España, cuando no estas convencido de ello. Solo las manifestaciones populares del pueblo español y la protesta que ahora se pretende domesticar, han parado una secesión que parecía inevitable.

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<![CDATA[Estrepitoso fracaso de principio de autoridad. Por Miguel Bernad Rem├│n]]>

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         La huelga política del 8 de noviembre en Cataluña ha puesto de manifiesto un estrepitoso fracaso del principio de autoridad, y por consiguiente, del Estado de Derecho, en España.

         La inacción de las fuerzas y cuerpos de seguridad (policía nacional, guardia civil y mozos de escuadra), permitió que los piquetes “informativos” (más bien coactivos e intimidatorios), bloquearan las carreteras y las redes ferroviarias, originando graves quebrantos a la población y a las empresas que forman el núcleo productivo catalán, cada día más reducido, por cierto.

         Los agentes de la autoridad, tenían que haber cumplido con las funciones que el ordenamiento jurídico les asigna, pero da la casualidad de que fueron las propias autoridades políticas del Gobierno las que les ordenaron que no hicieran su trabajo…

         Es evidente que determinadas razones políticas, que analizaremos, hicieron prevalecer el incumplimiento de las normas legales sobre el Estado de Derecho, y ello es tan grave que ha puesto una vez más en la picota el principio de legalidad y la seguridad jurídica.

         El poder político no quería que se pudiera reeditar las actuaciones policiales del 1 de octubre, y para ello hicieron dejación de sus funciones, no cumpliendo con las leyes, en teoría para evitar “males mayores”, cuando realmente lo que sucede es que hubo un notorio y flagrante incumplimiento de las leyes, por parte de quienes tienen el mandato constitucional de cumplirlas, y hacerlas cumplir.

         Se debería haber actuado contra los piquetes, impidiendo que el caos y la destrucción del orden público hayan impedido el ejercicio de los derechos fundamentales a la libertad de trabajar, a la libre circulación, etc., de la mayoría de los catalanes, españoles y extranjeros afectados por esta situación, dando además una pésima imagen de nuestra Patria en el resto del mundo.

         En definitiva, nos encontramos en un Estado que no garantiza la aplicación de la legalidad en unas parte del territorio nacional, Cataluña, que es incapaz de defender los derechos legítimos de los ciudadanos, trabajadores y empresarios, “dotando” a la convivencia de una total inseguridad jurídica, con todos los efectos adversos que ello supone para la economía, el orden público, las inversiones, etc.

         En esta penosa situación, no es extraño que las empresas huyan de Cataluña… Lo raro sería que se quedaran allí.

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<![CDATA[Ahora le ha llegado el momento a nuestra Rep├║blica. Por Beatriz Taleg├│n]]>

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Nos es bien conocido aquello de que lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no termina de nacer. Y puede que sea la frase más acertada para describir lo que, en mi opinión, sucede en nuestra actualidad. La de una España que tiene un problema serio: porque el continente no tiene ya lugar para su contenido. Porque sus costuras está comenzando a estallar y deja así entrever sus carnes, sus débiles costuras.

Entre otras muchas cuestiones que inciden para explotar en un mismo instante, la generacional me parece una de las que menos se perciben y, en realidad, puede ser la más importante.

Viendo las imágenes del uno de octubre donde se podía ver claramente una gran masa de gente joven, muy joven, movilizados, posiblemente por primera vez en su vida; y una gran cantidad de personas mayores, muy mayores, que acudían con alegría militante y manos arrugadas, de esas que en cada surco te cuentan una batalla ganada a base de cicatrices. Vi a dos generaciones conectadas; una emoción vibrante en los jóvenes que más allá de su idea motor para acudir allí, la sensación de estar viviendo algo histórico les embargaba; y vi a sus abuelos, quizá a alguno de sus padres, mirándoles orgullosorprendidos (mitad y mitad) al ver que ésos de los que ya no esperaba nada, estaban ahí vibrando de emoción. Vi a dos generaciones a las que, últimamente, solamente las consecuencias de la crisis las ha unido con más fuerza que el cemento.

Y veo un salto generacional cuando escucho a mi pareja discutir con su padre. Cuando amigos tienen discusiones con sus hijos. Cuando en el grupo de amigos me cuentan la sorpresa al discutir estos días con sus padres. Y me doy cuenta de que hay algo generacional en todo este tinglado. Escucho a Paco Frutos y alucino. Esa manera de decirme que nuestra lucha va para largo, que aquello que están haciendo en Cataluña es un golpe de estado, que hay que ir paso a paso y que primero habrá que cambiarlo todo para que nadie cambie mientras estemos vivos; que la República era algo que podría esperar. Y que, por dios, no comparásemos esto que estamos viviendo con el fascismo. Esto último me lo dijo también hace poco uno de los pocos que me quedaban como referentes en el PSOE (hasta que me lo dijo, claro; y hasta que decidió darse un baño de multitudes recientemente, multitudes mayoritariamente fascistas). Me dio la risa. Sin ánimo de faltar. Porque hay una generación que cambió muchas cosas. Claro. La que nos dio la Democracia, la Libertad, la Justicia y nos parió a las puertas de Europa. Esa generación que corrió delante de los grises, y que cada vez que se siente reprochada nos recuerda lo mal que se estaba antes. Hasta ahora, estos eran los progres, los héroes, los sabios, los generosos, los dialogantes, los intelectuales y los avanzados. Triunfadores. Nos aseguraron, a sus hijos, una vida mejor que la que tuvieron. Efectivamente, triunfaron.

Y hay otra generación. La mía. La que fue educada por los triunfadores. Y la que aprendió que lo de nuestros abuelos quedaba muyyyyyy lejos. Tan lejos como que de aquéllos tiempos lo que sabemos es porque lo hemos visto en películas ya que, por no saber, no sabemos aún ni dónde están nuestros muertos. Pero nuestros padres eran triunfadores. Que nos trajeron democracia, modernidad, derechos y alegría, una monarquía parlamentaria con un rey campechano. “¿Un rey?” “Si, porque se ganó el respeto de todos los españoles en el 23F. Y además, representa muy a España. La monarquía no se puede tocar.”

Bueno, el caso es que de algún modo mi generación hoy ya tiene edad preocuparse y ocuparse en cosas de mayores. Ya tenemos opinión propia en esto de la política; ya tenemos nuestros agobios diarios, nuestros trabajos, nuestros desempleos, nuestras hipotecas y nuestros cabreos; incluso ya tenemos hijos. Tomamos ya, de alguna manera, el relevo a los triunfadores. Al menos, pasamos a formar parte de un ámbito en el que somos ya actores y ocupamos nuestro espacio.

Pero resulta que somos conscientes de que estamos peor de lo que teníamos asumido que estaríamos. Que nos hemos comido una vuelta de tuerca brutal durante los años probablemente de más incertidumbre de nuestras vidas. En una fase crucial para nuestras vidas hemos descubierto que quizás no todo lo que hicieron los triunfadores estaba tan perfecta y triunfadoramente hecho. Y que aquí hay cosas que ya no encajan. Tenemos voz para decirlo.

Y es cuando la generación triunfadora se molesta y se ofende. ¡Qué sabremos nosotros de lo que había aquí antes y de todo lo que hicieron! ¡Cualquier cosa nos parece represión y nos parece fascismo! Ay, si supiéramos nosotros lo que es correr delante de los grises…

Y mientras tanto, los abuelos nos miran con complicidad. Porque ven que para que haya triunfadores que necesario que, en un momento de nuestras vidas, tengamos este brillo en los ojos y luchemos por lo que creemos que es justo. La generación de los triunfadores lo hizo. Ahora le ha llegado el momento a la nuestra.

A por la República.

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<![CDATA[¡Hago lo que Quiero! Por Juan Antonio Balsalobre]]>

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Escucho en la COPE, que Isabel Sartorius y Cesar hacen oficial su relación. ¡Bastantes cojones me importa! Pero me quedo con un detalle. La intelectual de turno que cuenta la supuesta noticia, añade que ella, refiriéndose a la novia, está muy delgada y por tanto muy guapa.  ¿Se puede ser más gilipollas? ¿No se puede ser gorda y guapa? La respuesta es un doble no, porque todo son parámetros establecidos.

¿Cuántas cosas hacemos por obligación? Sobra ennumerarlas. Tengo que dormir, comer y juntarme con mis amigos para tomarme una cerveza. Me obligo a ver cualquier programa de televisión y por supuesto tengo que generar cien reuniones de trabajo y atender un montón de obligaciones.

 
Muchos de los quehaceres son voluntarios y se hacen de buen grado. Otros en cambio, vienen dados por obligaciones adquiridas, que no se  aproximan nada a nuestros verdaderos deseos. 
 
El ser humano es tan sumamente absurdo, que en su gran mayoría y diga lo que diga, quien lo diga, vive para cubrir un expediente, artificial en la mayoría de los casos y que sistemáticamente le aparta de la verdadera felicidad.
 
La sociedad  nos marca la forma de vida. Tengo que comer sin hambre o en mi caso, lo que es todavía peor, tengo que dejar de comer con hambre. La hora del aperitivo es la estipulada y tengo que ir a dormir cuando anochece, como si fueramos autómatas rigurosamente adaptados a un sistema de medida y funcionamiento del que es imposible salir.
 
Después de casi 50 días, en los que he comido mínimamente los últimos cuatro o cinco, he demostrado que es mentira la creencia de que si no como me muero. He puesto en tela de juicio esa afirmación que hacen a los donantes de sangre, que dice que tienes que ir bien comido, para evitar caerte redondo. Me sacaron medio litro de sangre, después de 37 días de ayuno total. He demostrado que no necesito medicación para trasladar mi presión arterial de 170/110 a 110/70 y así sucesivamente he conseguido cambiar una realidad que no es tal, a parámetros verdaderos, probados y al alcance de cualquiera.

Soy capaz de hacer lo que quiero y de renunciar a cualquier cosa, por muy arraigada que esté a mi vida. Dejar de fumar, de beber o incluso de comer. Puedo renunciar a las emociones o multiplicarlas por diez.  Puedo ser autónomo o crearme las necesidades que quiera.  ¡Hoy lo tengo claro! ¿Quién da más?
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<![CDATA[Resumen del Auto de prisi├│n a Forcadell que facilita enormemente su comprensi├│n]]>

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Como verá el lector, no se trata de una opinión jurídica, sino un guión-resumen del Auto que facilita enormemente su comprensión.

 Por supuesto el Auto es criticable como todas las resoluciones judiciales (eso ya es tarea de cada lector) no obstante, creemos desde Sierra Norte Digital que es una resolución seria y con empaque jurídico.

 De hecho se "esfuerza" más de lo debido en justificar el delito de rebelión y asentar las bases de la acusación.

AUTO TRIBUNAL SUPREMO Nº20907/2017

  • SUJETOS:

1.1) Presidenta del Parlamento de Cataluña: Dña. Carme Forcadell i Lluis.

1.2) Miembros de la Mesa del Parlamento:

  • Lluis María Corominas y Díaz (Vicepresidente entre 22/10/15 y 25/07/17.
  • Lluis Guinós i Subirós (Vicepresidente desde el 25/07/17).
  • Dña. Anna Simó i Castelló (Secretaria Primera).
  • Dña. Ramona Barrufet i Santacana (Secretaria Cuarta).
  • Joan Josep Nuet i Pujals (Secretario Tercero).
  • DELITOS OBJETO DE ACUSACIÓN:

-Rebelión (art. 472 C.P). En resumen, es autor de este delito el que se alce púbica y violentamente para conseguir una serie de fines dispuestos en el propio artículo, entre los que se encuentra la independencia de un territorio del Estado.

-Sedición (art. 544 C.P). Son autores los que, sin corresponder su comportamiento al delito de rebelión, se alcen pública o tumultuariamente, para impedir, por la fuerza o fuera de las vías legales, la aplicación de la Ley.

-Malversación de Caudales Públicos (art. 432 C.P). Son autores los funcionarios públicos que empleasen dinero público en perjuicio del patrimonio público para fines contrarios a la Ley o contrarios al fin que la misma dispone para dichos fondos.

3) REQUISITOS DE LA MEDIDA CAUTELAR DE PRISIÓN PROVISIONAL:

En primer lugar, el auto comienza haciendo un repaso de la abundante doctrina del Tribunal Constitucional que establece que la adopción de medidas cautelares como la prisión provisional tiene un carácter EXCEPCIONAL. Asimismo, incide en la necesidad de los cumplimientos de los requisitos legalmente tasados para la adopción de dicha medida, recogidos en el artículo 503 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal:

-Que los hechos investigados presenten caracteres de delito con pena superior a 2 años.

-Participación del investigado en los posibles delitos objeto de acusación.

-Que con la medida se proteja alguna de las siguientes finalidades:

-Garantizar la presencia del investigado (evitar riesgo de fuga).

-Evitar la destrucción de pruebas.

-Evitar la reincidencia delictiva.

Resumidamente, además de los requisitos expuestos, recalca la Sala qye es necesario para acordar una medida cautelar como la estudiada en la resolución que la misma: 1) que sea IDÓNEA, es decir que con ella se garanticen de la mejor posible los objetivos pretendidos; 2) SUBSIDIARIA, es decir que no haya otra medida menos gravosa que permita obtener los mismos resultados pretendidos; y, 3) PROPORCIONADA, es decir que sea acorde al perjuicio en las libertades individuales que supone la misma para los investigados.

En el caso que nos ocupa, la Fiscalía General del Estado considera que debe decretarse la prisión provisional para asegurar las tres finalidades antes mencionadas (riesgo de fuga, destrucción de pruebas y reincidencia).

*Como nota imprescindible para entender la institución de la prisión provisional, esta es una MEDIDA CAUTELAR. Esto implica que no se está juzgando la culpabilidad o inocencia de los investigados, es clave entender que la decisión de adoptar, o no, dicha medida cautelar en ningún caso PREJUZGA EL FUTURO FALLO. Simplemente, es un análisis de si, EN ESTE MOMENTO PROCESAL, con el bagaje probatorio existente, es necesario privar de la libertad de los querellados para garantizar su presencia en el juicio, la reincidencia o la destrucción de pruebas. Es un análisis CIRCUNSTANCIAL, limitado al estudio de esas FINALIDADES, ni más, ni menos.

  • DE LA PRISIÓN PROVISIONAL EN EL CASO CONCRETO:

Expuesta esta introducción, a lo largo de la resolución la Sala de lo Penal dedica su esfuerzo al análisis de estos requisitos en relación a este caso concreto:

4.1º) Respecto de los caracteres delictivos de los hechos investigados:

El estudio de este requisito supone, básicamente, analizar si los hechos denunciados tienen encaje en alguno de los delitos existentes en nuestra legislación. De tener encaje, se colmaría el requisito y se podría proceder al análisis de los requisitos restantes, de considerar el órgano judicial que no lo tiene, no sería necesario continuar con el análisis del resto de requisitos pues no procedería medida cautelar alguna.

En este caso el análisis es resumidamente el siguiente:

  1. A) En cuanto al Delito de Rebelión. Tras hacer un análisis del tipo penal y sus elementos, acaba concluyendo que la pregunta clave es sí para la declaración de la independencia de Cataluña se utilizó o, (OJO!) SE PRETENDÍA INSTRUMENTALIZAR, un alzamiento violento y público, exigido por la norma penal. Es decir, debe analizarse el comportamiento de los querellados en relación con el tipo penal, y al respecto concluye, tras analizar todo el histórico de resoluciones contrarias a la independencia, que no aspiraban a la consecución de la independencia por las vías legales. Para la Sala, excluida esta intención, solo caben dos alternativas:

-O bien se pretendía obtener mediante una negociación con el Gobierno estatal. Sin embargo, a Sala estima que no puede entenderse que este fuera el propósito, ya no sólo porque tal pacto sea contrario a la C.E, sino porque el discurrir de los acontecimientos no es acorde a tal fin.

-O bien la situación investigada que, en palabras de la Sala es “la consecución de una situación de hecho para después lograr imponer su aceptación política” y en concreto incidiendo en el uso de la movilización ciudadana. En síntesis la Sala afirma que la movilización ciudadana en favor de la independencia es algo legítimo, pero no la instrumentalización de dicha movilización para imponer su aceptación.

Expuesta que la finalidad del comportamiento de los querellados era ilícita, procede la resolución a tratar el tema más escabroso de la querella por rebelión: la necesidad de que el alzamiento sea violento. Para comenzar, recalca la Sala la exigencia de la existencia de violencia en el alzamiento para apreciar el delito de rebelión (lo cual excluiría manifestaciones pacíficas). Sin embargo, y esto es clave porque adelanta la clave de la acusación, afirma la Sala que para habar de violencia no es necesaria la existencia de daños físicos o patrimoniales, sino también “cuando integra la ostentación de una fuerza y se muestra la disposición a usarla” apoyando tal argumentación en una interpretación sistémica del Código Penal, por la existencia de un tipo agravado del delito de rebelión en caso de usarse armas o combates (art. 473.2 C.P). En concreto, y esta es la clave, entiende que se colma el requisito de alzamiento violento “cuando el levantamiento se orienta de modo inequívoco a intimidar a los poderes legalmente constituidos, bien mediante el ejercicio activo de una fuerza incluso incruenta, bien mediante la exteriorización publica y patente de estarse dispuesto a su utilización”. Es decir, para la Sala parece que la predisposición de los querellados a conseguir la independencia “a toda costa”, puede llegar a cubrir los requisitos que impone el delito de rebelión, aunque no existieran actuaciones violentas como tal.

Posteriormente, la resolución analiza, bajo el prisma de un comportamiento cívico en general, la existencia de numerosos hechos con tintes violentos vinculados y originados por el comportamiento de los querellados, concluyendo que dicha vinculación queda patente por circunstancias como pueden ser la existencia de una hoja de ruta, el contemplar las movilizaciones como un elemento de la consecución de la independencia, etc.

  1. B) En cuanto al delito de sedición. Entiende la resolución que, de entenderse que el requisito de violencia anteriormente explicado no concurre en los hechos investigados, esta circunstancia podría motivar la aplicación del tipo penal que regula el delito de sedición.
  2. C) En cuanto a delito de malversación de caudales públicos. Entiende el Auto que, estando clara la ilicitud de las finalidades de los hechos cometidos, el uso de fondos públicos para ellas puede derivar en la comisión de dicho tipo penal, más aún cuando se ejecutaron las partidas presupuestarias destinadas a dichos fines ilícitos.

4.2º) En cuanto a la participación de los querellados. Acreditado el cumplimiento del primer requisito, procede analizar si las personas investigadas han participado en dichos hechos que, indiciariamente, presentan caracteres de delito. Al igual que en el primer requisito, si la Sala entiende que los investigados han participado, se colmará el requisito y se procedería a analizar el tercero de los requisitos legalmente tasados, en caso contrario no sería necesario pues no procedería decretar prisión provisional alguna.

En el caso que nos ocupa, entiende la Sala que dicha participación aparece suficientemente acreditada por la votación favorable de las distintas resoluciones que han conformado el histórico de hechos desde el año 2015. De esta valoración se excluye a D. Joan Josep Nuet, cuya actuación entiende la Sala que estaba guiada por el fomento del debate democrático por distintos hechos que indiciariamente acreditan tal postura.

4.3º) Respecto de los fines perseguidos:

*Con carácter previo señalar que como el querellado, D. Joan Josep Nuet, al entender la Sala que su actuación estaba guiada al debate democrático (y por tanto ajena actividad penada alguna) no procede el análisis de estos requisitos pues no procede medida cautelar alguna.

En cuanto a este último requisito, sobrepasado el análisis de los dos primeros, supone básicamente analizar si en las circunstancias actuales, procede la adopción de la prisión provisional para garantizar cualquiera de las finalidades anteriormente expuestas. En este caso:

  1. A) En cuanto al riesgo de fuga. Reitera la Sala, como criterios valorativos de dicho riesgo, el de la gravedad del delito y de la pena derivada del mismo. Cuanto más grave es el delito y más alta es la pena, más incentivos existen para huir. Sin embargo, en este punto el auto distingue entre los querellados por el distinto grado de participación de cada uno de ellos en los hechos presuntamente delictivos:

A.1) Respecto a Dña. Carme Forcadell: habla de una actuación central y principal en los hechos, así como de un liderazgo con repercusión en los mismos. Dicho carácter central y dicho liderazgo deviene no sólo de sus actuaciones, sino también del histórico de sus puestos institucionales y para la Sala comprende una posición principal en relación a los delitos investigados que potencia la existencia de un riesgo de fuga. Esto es así porque el Código Penal impone una pena mayor a los jefes principales que a los subalternos (ex art. 473.1 C.P).

A.2) Respecto de los querellados salvo la Sra. Forcadell y el Sr. Nuet: no aprecia dicha actuación central y principal, por lo tanto su papel sería subsidiario y por tanto su actuación penalmente menos castigada.

  1. B) En cuanto a la reincidencia o reiteración delictiva: entiende la Sala que dicha posibilidad no existe en tanto en cuanto ya no sólo es que la situación de facto y jurídica a corto plazo no lo vaya a permitir (sobre todo por la aplicación del art. 155) sino que los propios querellados han asumido la aplicación del artículo 155, así como han manifestado que no desean volver a las actividades políticas y que, de volver, lo harían en el marco de la constitución, por lo que, aun a sabiendas de que pueden ser declaraciones inveraces, estima que no hay riesgo de reincidencia.
  2. C) En cuanto a la destrucción de pruebas: entiende la resolución que no hay indicio alguno de que tal circunstancia pueda acaecer más allá de la sospecha que recae sobre cualquier investigado de que puede tener interés en eludir sus responsabilidades penales, de ahí que entienda que no concurre en el presente caso dicha finalidad.

Por tanto, y en relación a la prisión provisional, sólo se entiende que se cumplen los requisitos respecto de Dña. Carme Forcadell, pero no sobre el resto de querellados, y esto es así, en síntesis, y como se ha expuesto, porque aunque todos ellos son presuntos autores de unos hechos susceptibles de encuadrarse en los delitos de rebelión, sedición y malversación de caudales públicos, en su persona se aprecia un liderazgo y un papel central que no se aprecian respecto de resto y que motivan, a entender del Tribunal, la existencia de un riesgo de fuga mayor que en el resto. No se aprecia en relación con ninguno de los querellados riesgo de reincidencia ni de destrucción de pruebas que motiven la adopción de medida cautelar alguna.

*Otro elemento relevante es que este examen circunstanciado puede volver a producirse. Esto quiere decir que, si en el futuro, se demuestra un potencial riesgo de fuga, o que mismamente los querellados incumplen la palabra prestada y vuelven a incidir en comportamientos como los denunciados, se podría apreciar que en ese momento si que existe un riesgo de reincidencia y, tras volver a analizar todos los requisitos entender que, en ese momento posterior, si es necesario garantizar cualquiera de las finalidades ya expuestas y por tanto acordar la prisión provisional.

5) DECISIÓN:

Por lo expuesto, la Sala acuerda:

-Respecto de Dña. Carme Forcadell: PRISION PROVISIONAL ELUDIBLE CON FIANZA DE 150.000,00€

-Respecto de D. Joan Josep Nuet: LIBERTAD PROVISIONAL.

-Respecto el resto de querellados: LIBERTAD BAJO FIANZA DE 25.000,00€.

6) CONCLUSIONES:

El Auto expuesto, a pesar de no acoger las peticiones de la Fiscalía General del Estado en cuanto a la adopción de medidas cautelares respecto de los querellados, es un potente respaldo para la acusación pública en el presente procedimiento.

Esta aparente contradicción no es tal desde el momento en el que la Sala no impone las medidas cautelares por la inexistencia de los fines legalmente establecidos para su decreto (riesgo de fuga, reincidencia y destrucción de pruebas), ya que estas circunstancias son ajenas absolutamente respecto de una eventual condena. Por el contrario, el requisito que más incide respecto dicha condena, el apreciar que los hechos objeto de investigación son susceptibles de encuadrarse en los delitos investigados, ha sido desgranado por la Sala en un sentido muy favorable a las interpretaciones de la Fiscalía General del Estado, apuntando un hecho notorio como es la posibilidad de que exista un delito de rebelión sin violencia inmediata si del comportamiento de los autores se desprende que es susceptible de llegar a acaecer.

Sin embargo, dicha interpretación es cuestionable en tanto en cuanto supone hacer una interpretación extensiva del tipo penal hasta el punto de llegar a enjuiciar hechos que aún no se han producido, y el Derecho Penal no castiga sucesos aun no producidos salvo que estemos hablando de un grado de ejecución de tentativa o de actos preparatorios castigados por la ley (los denominados actos preparatorios punibles) como son la provocación, la conspiración o la proposición.

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<![CDATA[El acoso a Carmen Lamela por su labor con los independentistas catalanes. Por Diego Fierro Rodr├şguez]]>

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Tras la aplicación del artículo 155 de la Constitución, se aceleraron las actuaciones procesales relacionadas con la conducta de los dirigentes catalanes independentistas, que decidieron declarar la conversión de Cataluña en un Estado de manera unilateral. Los trabajos desarrollados ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo y ante el juzgado central de instrucción de Carmen Lamela han consistido hasta ahora en recopilar las declaraciones de los que están siendo investigados, principalmente, por posibles delitos de rebelión, sedición y malversación de caudales públicos.

 

Bastante polémicas han sido algunas decisiones adoptadas hasta el presente momento por Carmen Lamela. La juez de instrucción decidió dictar un auto decretando la prisión provisional a todos los dirigentes del Gobierno catalán que declararon ante ella y muchos han criticado la medida por considerarla desproporcionada y poco adecuada a las circunstancias del caso.

 

Defensores del independentismo, dirigentes del PSC y la asociación Jueces para la democracia se unieron en las críticas a la adopción de la prisión provisional, que ha tenido su apoyo en las redes sociales mediante el impulso de una iniciativa en una plataforma para conseguir la inhabilitación de Carmen Lamela, aunque ya se inició otra propuesta para defender a la juez. No sorprende mucho que haya figuras que representan el independentismo o posturas muy moderadas en torno a él que puedan estar en contra de la juez, pero si que llama la atención la posición de Jueces para la democracia, que no ha seguido la misma postura que las demás asociaciones judiciales.

 

La Ley Orgánica del Poder Judicial es clara en lo que a la regulación de la independencia de los jueces y magistrados se refiere. El artículo 12 de esa norma indica que “En el ejercicio de la potestad jurisdiccional, los Jueces y Magistrados son independientes respecto a todos los órganos judiciales y de gobierno del Poder Judicial”, señalando a continuación que todos están obligados a respetar la independencia judicial.

 

Cualquier juez tiene la obligación de realizar el ejercicio de la función jurisdiccional juzgando y haciendo ejecutar lo juzgado, sin perturbar o producir injerencias en las labores de sus compañeros, más allá de lo necesario mediante la resolución de recursos. Ello es necesario para mantener un equilibrio estable en lo que al desarrollo de las actuaciones judiciales se refiere.

 

Todos tienen que respetar la independencia de los órganos jurisdiccionales, sin importar el sentido de sus resoluciones, que solo deben ser criticadas por aspectos puramente jurídicos. Permitir críticas por razones políticas podría ser muy peligroso por ser útil para que los jueces y tribunales continúen interviniendo conforme a la legalidad vigente.

 

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<![CDATA[La huelga independentista. Por Diego Fierro Rodr├şguez]]>

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Hay que destacar que el articulo 28.2 de la Constitución Española establece que "Se reconoce el derecho a la huelga de los trabajadores para la defensa de sus intereses". Este artículo debe interpretarse a través de la Sentencia del Tribunal Constitucional 11/1981, que ajustó la norma legal reguladora del derecho de huelga al marco constitucional.

 

La huelga, técnicamente, es un mecanismo que el ordenamiento jurídico le atribuye a los trabajadores para que puedan defender sus intereses provocando que el empresario deje de obtener los beneficios resultantes del empleo por cuenta ajena que realizan. Esta idea, ciertamente, es clave, aunque es cierto que existe un gran debate en torno a las huelgas de los estudiantes universitarios. La Sentencia del Tribunal Constitucional 11/1981 indica que “El derecho constitucional de huelga se concede para que sus titulares puedan desligarse temporalmente de sus obligaciones jurídico-contractuales” y que la “huelga es una perturbación que se produce en el normal desenvolvimiento de la vida social y en particular en el proceso de producción de bienes y de servicios que se lleva a cabo en forma pacífica y no violenta, mediante un concierto de los trabajadores y de los demás intervinientes en dicho proceso”, siendo necesario saber que “puede tener por objeto reivindicar mejoras en las condiciones económicas, o, en general, en las condiciones de trabajo, y puede suponer también una protesta con repercusión en otras esferas o ámbitos”. Además, la resolución afirma que “si bien la titularidad del derecho de huelga pertenece a los trabajadores, y que a cada uno de ellos corresponde el derecho de sumarse o no a las huelgas declaradas, las facultades en que consiste el ejercicio del derecho de huelga, en cuanto acción colectiva y concertada, corresponden tanto a los trabajadores como a sus representantes y a las organizaciones sindicales”.

 

Realmente, las huelgas políticas, que incluyen las tienen como objetivo defender los actos independentistas, son ilegales. Así se establece en la Sentencia del Tribunal Constitucional 11/1981, ya que, por ser la huelga un medio para la defensa de los derechos de los trabajadores, la misma no se puede instrumentalizar con finalidades políticas que se encuentren fuera de la necesaria protección de los derechos laborales.

 

El control judicial posterior debe servir para verificar el verdadero sentido de las huelgas. Para cada caso concreto, el órgano jurisdiccional competente deberá verificar la verdadera finalidad de la huelga, indicando si es legal o ilegal. La declaración de ilegalidad implica, entre otros efectos, la procedencia del despido de cualquier trabajador que haya intervenido en la huelga.

 

Debe tenerse claramente marcada una idea. La protección del derecho de huelga requiere que se impida cualquier acto que implique abuso de ese derecho o que se utilice con finalidades ilegítimas.

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<![CDATA[Cataluña y España están sufriendo un segundo Golpe de Estado más efectivo que el primero. Por Ramiro Grau Morancho]]>

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         Los españoles estamos asistiendo, entre la incredulidad y la perplejidad, a un segundo golpe de estado catalán, más efectivo que el primero.

         Al parecer, a los separatistas les importa una higa la actividad económica en Cataluña, y pretenden paralizar el funcionamiento ordinario de la región, la red de transportes nacionales e internacionales, los desplazamientos al trabajo, en fin, todo.

         Y lo que es peor, el gobierno del PP (aunque realmente deberíamos hablar del desgobierno del PP), quiere actuar con proporcionalidad, entendiendo por “proporcionalidad” dejar que los independentistas hagan lo que les dé la gana… Es decir, bajarse los pantalones y ponerse mirando para Cuenca, que es una postura que al señor Rajoy por lo visto le gusta mucho.

         Es lamentable, penoso, y produce rubor y vergüenza ajena, ver como un simple Mozo se embolsa unos 2.500 euros mensuales, con las dos pagas extraordinarias correspondientes, y los trienios, en su caso, es decir, más de 3.000 euros efectivos al mes…, a cambio de nada, pues se limitan a mirar a los piquetes de neocomunistas y estalinistas, que aún no han empezado a quemar iglesias y conventos, pero todo se andará.

         Estos “señores”, por llamarles de alguna manera, son el equivalentes a los Guardias de Asalto de la segunda República, si esos que asesinaron a don José Calvo Sotelo, al mando del siniestro teniente Castillo.

         El gobierno y la vicetodo, gobernadora general de Cataluña y Conde Duque de Olivares, según Podemos, sigue pensando que es la más lista, porque aprobó unas oposiciones en la que se sabía de memoria 400 temas, sin darse cuenta de que es casi tan corta mentalmente como de estatura, y que no tiene ni puta idea de lo que realmente se cuece en Cataluña.

       El primer golpe fue una victoria pírrica de los separatistas, pues proclamaron la independencia de España, anunciando la nueva república catalana para, sin solución de continuidad, decir que suspendían su puesta en marcha, en tanto en cuanto negociaban con España, de igual a igual, por supuesto, el asunto.

         Pero este segundo golpe, por ahora incruento, no sabemos por cuanto tiempo, está demostrando la absoluta cobardía e incapacidad de un gobierno corrupto, que carece de legitimidad moral y hasta intelectual, para hacerse con el control real y efectivo de la situación.

         El “respeto” a un cuerpo corrupto como el de los Mozos, donde el principal mérito real para ingresar era ser catalán, hablar catalán y ser separatista (y si uno estaba relacionado con los líderes independentistas, tanto mejor), nos han llevado a un callejón sin salida, pues estos se descojonan del legítimo gobierno de España.

         El PP no se ha atrevido a intervenir a los Mozos, poniendo al frente de los mismos a un Teniente General o General de División de la Guardia Civil, con su Estado Mayor de Jefes y Oficiales, poniendo orden en ese “ejército de Pancho Villa”, acostumbrado a hacer lo que les daba la gana, o lo que los líderes políticos separatistas querían que hicieran, y el resultado está a la vista.

         ¿Cuánta miseria y cobardía nos queda por ver, hasta que Cataluña se desgaje definitivamente de España…?

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<![CDATA[Yo no quiero salvar la democracia. Por Juan E. Pfl├╝ger]]>

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Cada vez que en España nos enfrentamos a un problema que nos ataca a todos los españoles, aparecen los políticos del sistema repitiendo el mantra: “esto es un ataque a la democracia, los demócratas tenemos que permanecer unidos”. A veces la variante es igual de patética: “los constitucionalistas debemos estar unidos”. Y llega un momento en el que uno se planta porque está harto de tanta palabrería absurda. ¡No, yo no quiero salvar la democracia! A mí lo que me preocupa es España.

 

El problema de España no es el separatismo –tranquilos, no voy a hablar de Cataluña-, tampoco es el terrorismo, no es el multiculturalismo ni la globalización. Si me apuráis, el problema tampoco está en la oligarquía que nos gobierna. Ni la española ni la internacional. El problema es que en España han adoctrinado a la sociedad para convencerla de que debemos salvar el sistema: la democracia, su constitución y el turno imperfecto de partidos políticos que nos impuso la Transición.

 

Muchos se quejan de que en Cataluña se adoctrina, como se adoctrinaba en las Vascongadas. Pero todavía no he oído a nadie decir que se adoctrina en España. ¿Hace cuantos años que no escuchamos a un paniaguado político pronunciar la palabra Patria en sus discursos desde las instituciones? Pues eso, que llevan cuarenta años adoctrinando para que nadie quiera salvar la Patria y la identidad que nos legaron los siglos de historia de la que, curiosamente, tampoco podemos sentirnos orgullosos.

 

Lo que debemos salvar no es la democracia, no está en peligro. La democracia y la constitución no están amenazadas por ningún ataque, está bien protegida por un sistema político que se preocupó de organizar su permanencia. Lo que debemos salvar es España, es a los españoles. La democracia no es un fin, es un medio. El fin es la nación, que es España y quienes vivimos aquí.

El día que la democracia deje de ser el fin de los políticos, que viven de ella y por eso su objetivo es defenderla, los españoles estaremos protegidos porque alguien verá que el fin es la nación, que solo puede ser una.

 

La democracia, como medio, si sirve para el bienestar de los españoles, bienvenida sea. Pero si se convierte en el problema, como ocurre porque confunde el objetivo de la política, dejará de ser útil y, lejos de la solución, será el problema.

 

El adoctrinamiento no lo inventaron las ikastolas ni los colegios catalanes. El adoctrinamiento es el lavado de cerebro impuesto tras la Transición. Desde entonces llevan intentando convencer a la sociedad de que el objetivo es mantener a salvo la democracia “esa que nos costó cuarenta años recuperar”. Ningún político del régimen se preocupa por salvar España. A ellos solamente les preocupa el sistema, ese que les alimenta y les da privilegios. Y solamente actúan cuando ven su bienestar amenazado.

 

Salvar la democracia se está convirtiendo en destruir España, porque se han empeñado en ponerla por encima de todos. La dictadura de la democracia acabará con la esencia de España. ¿Habrá reacción?

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<![CDATA[Puigdemont. Un Presidente demenciado. Por Ramiro Grau Morancho]]>

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Un hombre es una persona que, con todos sus fallos, errores o limitaciones, se viste por los pies, y afronta todas las responsabilidades, incluidas las penales, en su caso.

         Un cobarde es una persona que es incapaz de enfrentarse a los problemas que la vida le depara, y opta por la solución más fácil: la huida.

         Un hombre es quien es capaz de ganarse la vida con el sudor de su frente, y no quien aspira a vivir toda la vida de la política, como activista, hombre de paja, o testaferro de la familia Pujol, y sus 3.000 millones de euros.

         Un hombre, o una mujer, es quien cuando el barco se hunde es el último en abandonar la nave, y no quien abjura de sus principios ante los fiscales y jueces, para evitar su encarcelamiento.

         Un demente es una persona que confunde la realidad con sus propias fantasías, y vive en un universo virtual, pensando que las cosas son como a él le gustaría que fueran, y no como realmente son…

         Un incapacitado, desde el punto de vista civil, es una persona que no está bien, y necesita la asistencia de un tutor para que vele por sus intereses, de forma que no se perjudique a sí mismo ni a los demás.

         Cualquier médico forense podría, previa revisión, verificar si el señor Puigdemont, presidente legítimo de la república de su casa (sobre todo ahora, que no está su mujer) está cuerdo o tiene graves deficiencias psicológicas, psiquiátricas o sociales, que le nublan el conocimiento, fruto tal vez del exceso de estrés a que ha estado sometido en los últimos tiempos, o por las razones que fueren…

         No soy médico, ni psicólogo, ni psiquiatra, por lo que mi opinión realmente carece de autoridad, pero desde hace un tiempo a esta parte, me ha parecido –y cada día más-, que el señor Puigdemont no está bien de la azotea, que le falta un hervor, que es tonto perdido, o que se le ha ido la olla, o todo ello a la vez, en un totum revolutum.

         Teniendo en cuenta que los problemas mentales pueden reducir mucho las penas a imponer, o incluso eximir de las mismas, previo internamiento en un centro psiquiátrico, obviamente, no estaría de más que el señor Puigdemont y sus secuaces, que no saben cómo quitárselo de encima, estudiasen detenidamente esta posible salida por la gatera, siguiendo la tónica de huir de sus propias responsabilidades, ante la incapacidad de poder afrontar las consecuencias de sus actos.

         Él querría volver a España, a la Plaza de Cataluña, precisamente, o cualquier otro lugar emblemático, cual un nuevo Tarradellas, y gritar ¡YA ESTOY AQUÍ!, mientras las masas enfervorizadas –o más bien arruinadas- por su mala gestión le aclamaran, pero se trata de una mera ilusión, propia de una mente enferma, que confunde la realidad con sus fantasías delirantes.

         Decididamente, está para que lo encierren, o por lo menos le sometan a tratamiento psiquiátrico y psicológico, con efectos curativos, si es que todavía es recuperable, que lo dudo…

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<![CDATA[┬┐En qu├ę momento alguien nos cont├│ que el amor a Catalu├▒a deb├şa suponer odio a Espa├▒a? Por Beatriz Taleg├│n]]>

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Sentir amor por Cataluña. Eso es lo que me dicen, en un grupo de debate con independentistas, cuando les pregunto por qué lo son. Y se emocionan. Comienzan a explicarme que cuando llegan a su tierra se ponen contentos. Que su música, su comida, su mar y su montaña, su lengua forma parte de su ser. Porque, como a Punset, les conecta con su madre, con su abuela, con su amigo o con sus hijos. Porque se sienten conectados. Y resulta que es algo generacional, algo que une a las izquierdas y derechas. He visto brillarle los ojos a una chica joven, de mi edad, que me contaba entusiasmada lo que significó para ella pasar la noche sin dormir esperando que llegasen las siete de la mañana del 1 de octubre. Y la he visto ir sufriendo a medida que me contaba los palos que recibieron "los yayos que estaban allí delante". Pero resulta que exactamente de la misma manera, esta historia me la contaba un señor, que rondaba los setenta, el otro día en el tren cuando volvíamos de Barcelona.

En la cafetería del tren nos encontramos. Un señor me miraba fijamente y con descaro. Se alejó de la barra del vagón-cafetería y susurró al oído de su amigo. Descaradamente. Y yo, en cierto modo desafiante, también. Hasta que el amigo dijo  con una sonrisa en la cara: "sí, sí que es". Y así fue cómo me preguntaron si era yo la que había salido la noche anterior en la tele. Nos pusimos a charlar. Eran dos hombres, de unos cincuenta y tantos. Empresarios que acudían a un congreso en Madrid. Uno de ellos, dueño de una empresa de Cava y Vino.

Otra pareja, más mayor, se acerca a nosotros y me sonríe. Me preguntan si soy la de la tele. Así que se unen a nuestra conversación.

El del cava reconoce que era votante de Convergencia. Los recién llegados, de izquierdas. Y todos comienzan a contarme cuando fueron a votar el día 1. Se emocionan, se entrecortan. Vibran cuando alucinan de la conexión entre la gente joven y ellos. Y se enrojecen sus ojos cuando me describen "las hostias" que les pegaron. A todos.

Es cuando miro al más mayor de todos. Le pregunto si a él le pegaron. Porque era mayor, era un "yayo", entrañable y tranquilo. No me podría imaginar semejante escena. Y con los ojos llorosos me dijo que si. Que le pegaron. Mucho. Pero que también pegaron a otros. Y su amigo saca el teléfono móvil y empieza a enseñarme fotos de chavales y chavalas con ojos morados, labios rotos, brazos vendados. Me cuentan cómo se llaman, los años que tienen... y empiezan a sorber los mocos y apretarse los ojos. Los cuatro. Vi emocionarse a los cuatro.

 

Y me emocioné con ellos. Era un nudo en la garganta. Era rabia, era pena, era sobre todo incomprensión.

 

¿En qué momento alguien nos contó que el amor a Cataluña debía suponer odio a España? ¿Por qué hemos permitido que cale semejante idea en nuestra sociedad? Con ese mensaje nos han dividido. Nos han enfrentado. Nos han engañado. Y con ese mensaje nos han llevado lejos, muy lejos. De Cataluña y de España. Lejos de Europa. Nos han llevado a un lugar oscuro, húmedo y frío. Nos han empujado hacia un remolino donde estamos ya ahogándonos, cansados de tantísima información (manipulada, sesgada, inventada), abrumados por una violencia insoportable, por actitudes incomprensibles que son respondidas con barbaries mayores.... No podemos más. El pueblo ya no aguanta más. Nos aturden con el miedo de las consecuencias económicas que todo este esperpento podría causar. ¡Causarnos a nosotros, al pueblo llano que no entiende absolutamente nada! Nos dividen, nos enfrentan, nos manipulan, nos roban, y ahora pretenden que nos saquemos los ojos mientras ustedes, los de las organizaciones montadas para saquearnos, se ríen de nosotros. Nosotros, sí, los que andamos discutiendo en los bares, con amigos, familiares, como si nos hubiéramos hecho algo personal los catalanes y los españoles.

Mientras tanto, la humillación es continua. En los medios de comunicación, en los discursos políticos. En lugar de buscar la manera de calmar las aguas, solamente las revuelven más. De manera incomprensible y absurda.

Más allá de las elecciones, más allá de sus sillones, de sus mordidas, de sus tres per cent, de su morralla, sus jueces y sus prisiones. Más allá de eso hay un pueblo, que está deseando comprender y comprenderse. Un pueblo que se respeta mucho más de lo que los políticos creen. Un pueblo harto de injusticias que se acabará respetando algún día, aprenderá a quererse.

Pero desde luego que tal y como lo están haciendo nuestros políticos y jueces, así no. Así no les vais a convencer para que no quieran irse.

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<![CDATA[La nueva pol├ştica y el af├ín por dividir. Por Rafael Simancas]]>

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Algunos de los actores más recientes en la política española se empeñan en distinguir lo que llaman “vieja política” o “régimen del 78” de la “nueva política”, que representarían presuntamente ellos mismos. En esta descalificación peyorativa suelen coincidir, desde perspectivas distintas, tanto los dirigentes de Podemos como los de Ciudadanos y buena parte del universo separatista catalán.

Estos discursos suelen desechar las formas propias de los protagonistas de la Transición como demasiado pactistas y claudicantes, bien con el pasado franquista, bien con los nacionalismos periféricos. La voluntad de encuentro se tacha de complicidad y el propósito del consenso se explica como traición. Se trata de subrayar los méritos supuestos de la “nueva” política desde la autenticidad pura, insobornable, innegociable y no mestiza.

En realidad, lo que algunos llaman contraste entre vieja y nueva política no es sino una reedición en formato actualizado de contrastes muy gastados en la historia española de los dos últimos siglos: el diálogo frente a la discusión; la empatía frente al sectarismo; la concordia frente al cainismo; el consenso frente al disenso; y, en definitiva, la vocación de unir frente a la vocación de dividir. 

¿Por qué aquel valor mayoritario en favor del diálogo y el acuerdo entre diferentes que triunfaba en la Transición cotiza menos en el tiempo actual? Quizás porque se ha atenuado el temor a la repetición de los episodios guerracivilistas. Quizás queda lejos ya el miedo a perder las libertades democráticas que las nuevas generaciones perciben como irreversibles. 

Pero hay motivaciones más prosaicas en el manejo político cotidiano. La crisis económica ha provocado frustraciones y enfados que algunos han decidido rentabilizar antes que atemperar derogando sus causas. Y la ira ciudadana se rentabiliza mejor a corto plazo señalando culpables que proponiendo soluciones.

Además, la representación política se ha fragmentado sobremanera, y los cuarentas por ciento que antes se requerían para influir, ahora se han reducido a unos más asequibles veintitantos por cientos. Para obtener más del 40% de los votos hay que hacer discursos integradores. Para sumar algo más del 20% basta con tener movilizada a la propia parroquia. 

Algunos se preguntan por las razones que llevan, por ejemplo, a Donald Trump a mantener una estrategia de permanente radicalización en la política de su país. De hecho, con solo un 40% de apoyos se ha convertido en el presidente americano más impopular durante el primer año de gestión. Sus cálculos son tan lamentables como efectivos. Simplemente renuncia a sumar más voluntades de las que le bastan para ganar la previsible batalla por la reelección. 

Salvando las distancias geográficas e ideológicas, algo parecido ocurre con los “nuevos” actores políticos en España. A Iglesias, a Rivera y a Puigdemont parecen bastarles los apoyos muy movilizados de sus acólitos para cumplir objetivos de táctica electoral. Si la radicalización les va bien, ¿por qué apostar por el diálogo o el acuerdo? 

El maestro Ignatieff escribió que “los políticos deben descubrir formas de articular lo que nos es común y después impregnar con esa vida en común el tejido de las instituciones”. Porque hacer política honesta es eso, velar por un proyecto común para una ciudadanía compartida. Hacer política de verdad, más nueva o más vieja, consiste en anteponer y cuidar lo que afortunadamente nos une sobre lo que legítimamente nos separa. Y evitar que las ideas diferentes se conviertan en muros insalvables para el afán de una convivencia democrática y saludable. 

El auténtico liderazgo en política no consiste en exacerbar el ánimo de una facción para enfrentarse a otra facción en el seno de una misma sociedad, con los mismos problemas de presente y los mismos desafíos de futuro. Liderar es hacerse con el estado de ánimo del conjunto y, desde las propias ideas, tratar honestamente de conducirlo por el camino del progreso común.

Ese fue el propósito de aquellos grandes hombres y de aquellas grandes mujeres que hicieron posible la maravillosa rareza histórica de la Transición Democrática Española y la Constitución de 1978. Ojalá el carácter de aquella “vieja” política perviviera en mayor medida entre los protagonistas de la política supuestamente “nueva”. 

Este propósito honesto pervive, por cierto, en iniciativas actuales como la Comisión para la Evaluación y la Modernización del Estado Autonómico que el PSOE ha propuesto en el Congreso, con ánimo de fomentar el encuentro y el acuerdo en torno a las reformas pendientes en la organización territorial del Estado.

Y ese mismo propósito anima en estos días a los socialistas catalanes en su discurso, en sus propuestas y en sus alianzas, para hacer del 21-D una oportunidad de encuentro y no un nuevo motivo para el frentismo, el desencuentro y el conflicto. 

¿Sobra la vieja política? No. Los que sobran son los viejos vicios cainitas, demasiado presentes siempre en la historia de la política española.

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<![CDATA[ Los periodistas tienen la responsabilidad de la manipulaci├│n en el tema de Catalu├▒a. Por Javier Garc├şa Isac]]>

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Porque me duele España, no me gusta lo que veo. Al continuo e interminable desafío secesionista, se le suma ahora un cumulo de despropósitos que difícilmente encauzaran la situación que se está viviendo en Cataluña, que se está viviendo en España.

El ex presidente de la generalidad huyo, abandono el barco y facilito el ingreso en prisión de sus ex compañeros de gobierno. La juez Carmen Lamela, a instancias de la fiscalía, ordeno el ingreso en prisión de los ex consejeros y dicto orden de busca y captura contra Carlos Puigdemont. Los delitos de los que son acusados son extremadamente graves. Malversación, rebelión y sedición.

La fiscalía depende jerárquicamente del gobierno, y lo que no se entiende es que se encarcele a sujetos, a individuos, pero no se actué contra las organizaciones a las que pertenecen. La juez obro con independencia y sapiencia, lo contrario que la fiscalía que tenía que haber solicitado medidas cautelares contra los partidos y los organismos que están detrás de las actuaciones de los sujetos.

Las medidas tomadas contra los ex consejeros han descuadrado a propios y extraños. A políticos y voceros profesionales, a contertulios de salón y a los tibios que consideran estas medidas desproporcionadas. En breve veremos las presiones, insultos y amenazas que deberá soportar la juez en cuestión. Aquí lo importante no es la defensa o la unidad de España, aquí lo verdaderamente mollar para todos los que viven del cuento de estirar lo que conocemos como régimen del 78, es el corto placismo de unos resultados en unas elecciones electorales. Las medidas adoptadas por la juez, en nada favorecen los intereses de la mayoría de los partidos que conforman el bloque conocido como constitucionalistas. Como si solo con esta constitución fuera suficiente para defender la unidad de este país.

Los mismos que hace unos días nos comentaban que todo este esperpento que estábamos viviendo, que toda esta locura que estaba llevando a cabo la generalidad de Cataluña y sus secuaces, que todo el desafío y el pulso al estado de derecho, formaba parte de un golpe de estado, de un golpe a la democracia, son los mismos que una vez tomadas medidas serias, pero totalmente insuficientes, se llevan las manos a la cabeza, ponen el grito en el cielo y elevan la protesta a la categoría de queja formal, pues entienden que estas medidas judiciales ponen en peligro su estrategia electoral o la de aquellos a los que deben pleitesía.

Los comunicadores, los profesionales del periodismo que hace apenas unos días nos decían una cosa para ahora sugerir lo contrario, tienen gran parte de la responsabilidad de lo que aquí sucede y de la manipulación y domesticación de la protesta a favor de los oscuros intereses de aquellos a los que sirven, que en la mayoría de las ocasiones no dejan de ser organizaciones políticas. Aquellos que preconizan la independencia del poder judicial, nunca creyeron en el. Lo cierto es que yo tampoco. Pero si creo en la honestidad y en la valentía de muchos de los profesionales que se dedican a impartir justicia. Mi apoyo y solidaridad con la juez Carmen Lamela, mi respeto y admiración hacia su trabajo y hacia las mediadas adoptadas por el momento, que insisto, me parecen insuficientes. Es la fiscalía quien debería actuar contra los entes que tienen la capacidad jurídica y no solo contra individuos fácilmente reemplazables.

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<![CDATA[Al PSC solo le importa la C. Por Martu Garrote]]>

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Leo con estupor que mis “compañeros” del Partido Socialista Catalán han decidido acudir a las elecciones autonómicas del 21 de diciembre en coalición, o incluyendo en su lista, como número 3 en cada provincia (los del 3%), a los antiguos integrantes de la extinta Unió, cuyo más famoso representante fue Josep Antoni Duran i Lleida, aquel que aseguró que los trabajadores del campo andaluz estaban en la taberna gastándose el P.E.R. mientras que los payeses catalanes se deslomaban en los campos.

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El número 3 de la lista del PSC por Barcelona será Ramón Espadaler que siendo miembro de Unión Democrática de Cataluña escribía barbaridades homófobas ante la posibilidad de que los homosexuales adoptaran, propuesta por el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero en su Ley de Matrimonio Igualitario que permitía casarse a personas del mismo sexo, como que “El debate no debe versar sobre la igualdad entre tradicionales y homosexuales, sino sobre la defensa de los derechos de los niños”. “Si hay que crear vínculos similares a la filiación biológica, debe haber un padre y una madre”.

Me cuesta entender qué tenemos en común los socialistas, socialdemócratas, de izquierda moderada, rositas, si me apuráis, con la derecha catalana, conservadora en las costumbres, católica, burguesa, liberal en lo económico y corrupta, profundamente corrupta. Solo se me ocurre una cosa, el catalanismo y eso me entristece profundamente.

Que el PSC lleva años en crisis es algo que no se puede negar, en las elecciones de 2012, con 3.135.764 votantes, los socialistas catalanes obtuvieron 523.333 votos (esto supone 47.028 votos menos que en 2010 pese a que la participación subió en 521.686 personas). En las elecciones de 2015, con 4.115.807 participantes (458.357 más que en las anteriores), el PSC obtuvo 522.299 votos. Luego el PSC no consigue atraer a las urnas a ni un solo votante más desde hace años pese a que la participación no ha dejado de crecer.

Que incluir en las listas del PSC  a integrantes de Unió (la derecha nacionalista, católica y conservadora catalana) deja libre el campo político a cualquier opción, no nacionalista de izquierda, un terreno, el del centro izquierda, el de la socialdemocracia, el de la izquierda cívica, europeísta, no nacionalista que, precisamente, debería ser el natural que ocupara el PSOE (o PSC), no se puede discutir.

Que es difícil explicar que los del NO ES NO a la derecha corrupta española que representa el PP (no olvidemos que los máximos seguidores de ese mantra del sanchismo fueron los socialistas catalanes, fundamentalmente Iceta), ahora se abracen a la derecha corrupta catalana, que representa Unió. No podemos olvidar que el PSC se saltó la disciplina de partido y conculcó una resolución del Comité Federal del PSOE, para no abstenerse en la investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno, precisamente con este argumento: “con la derecha corrupta, no”.

Y ahora, para colmo, desde el PSC se le ha pedido a Pedro Sánchez que no se deje ver mucho por Cataluña durante la campaña electoral de las elecciones autonómicas del próximo 21 de diciembre. Ahora, aquel que era lo mejor para el PSOE, por el que merecía la pena romper todos los consensos entre Ferraz y Barcelona, entre el Comité Federal del PSOE y el Consell Nacional del PSC.

Me consta que en el PSC no son bien recibidas mis críticas, me consta porque ellos mismos se quejaron al editor de EL OBRERO de la línea editorial que fijaba como directora de esa publicación y de mis comentarios críticos sobre la indefinición de los socialistas catalanes ante el Procés en Twitter.

Me consta que en el PSOE de Pedro Sánchez tampoco son muy bien recibidas las críticas (ya me costaron un expediente y expulsión del partido durante un año por ello) y que el máximo apoyo, por no decir el único con cierto peso territorial de Sánchez, ahora mismo, es Miquel Iceta, el primer secretario de los socialistas catalanes.

Por todo lo cual, sé que me la estoy jugando con este artículo, pero hace mucho tiempo que los socialistas de toda España teníamos que haber puesto freno a la deriva soberanista de los socialistas catalanes, cuyos nefastos resultados en las elecciones generales (han pasado de los 25 diputados catalanes que consiguió Carme Chacón en la última legislatura de Zapatero, a los 7 que tenemos hoy en el Congreso de los Diputados) nos hacen muy difícil volver a gobernar este país.

El enorme espacio en el centro izquierda que ha ido dejando el PSC lo ha ocupado sin disimulo Ciudadanos, que nació en Cataluña como partido socialdemócrata y español, y que se hizo con todo el voto obrero del cinturón rojo. Un voto de gente que estaba contenta en Cataluña, contenta y agradecida por la oportunidad de tener allí un proyecto de vida, pero que seguía sintiéndose española. Españoles de Andalucía, o de Extremadura, o de Murcia, o de cualquiera de las dos Castillas. De gentes que veían con orgullo que sus hijos aprendieran en la escuela catalán, sin perder su castellano natal. Gentes que veían el soberanismo/independentismo como inquietudes de ricos, de burgueses, lejos de sus problemas reales para sacar adelante a su familia, pagar un piso y llenar la nevera cada semana.

Con el viaje a la derecha de Ciudadanos, no solo porque en su ideario haya abandonado la socialdemocracia y abrazado el liberalismo, sino porque hoy, su contundencia contra el independentismo catalán ha adelantado por la derecha al PP y le ha arrebatado unos cuantos cientos de miles de votos, un PSC que recordara que lo primero debería ser la S de socialista, sin olvidar que son el partido hermano del PSOE, que tiene una E de España por bandera, recuperaría respeto, coherencia, peso político en Cataluña y votos, votos que necesitamos como respirar.

Mucho he escuchado la matraca de que el PSC aglutina el voto dual, catalanista en las regionales y socialista en las generales, pero eso forma parte de un pasado que, desgraciadamente no volverá. Vivimos en un mundo de blancos y negros, de buenos y malos, de infantilismo político y de explicaciones sencillas para problemas complejos. No digo que esto sea bueno, todo lo contrario, un mundo sin matices solo beneficia a los radicales, pero es el mundo que nos ha tocado vivir y, o nos adaptamos a él, o desapareceremos.

¡Cataluña ya está siendo la tumba de Podemos, no permitamos que sea también la del Partido Socialista Obrero Español!

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